Colombiana

Guadalquiviria

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Susana Díaz sonreía por la mañana junto a Albert Rivera en la mesa de desayuno a la que habían sido invitados para escuchar al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Casi a la misma hora, el ministro Juan Ignacio Zoido también sonreía en Marbella junto a su alcaldesa, Ángeles Muñoz, saludando a policías, que dicen que son caladero de votos de Cs. El baile electoral tiene estos compases. Díaz busca frenar en Andalucía el avance de Cs hacia el votante socialista, mientras Rajoy ordena a sus ministros, como a Zoido, pasearse más por este territorio del sur para contener el sorpasso del partido naranja. Andalucía como campo de pruebas. Eso deben pensar los colombianos. Juan Manuel Santos se cuelga la medalla de acabar con la guerrilla de la FARC y viene a presumir a España de ello, mientras los capos de la cocaína de su país se cuelan y asientan en las tierras de Cádiz, aquellas de la habanera que cantaba Carlos Cano con letra de Antonio Burgos. Puede que Cádiz, donde Rajoy se paseó entusiasmado el viernes, sea como La Habana, pero desde luego algunos puntos de su provincia parecen más Medellín. Cantan colombianas.

La presencia de cárteles colombianos se intuye cada día, pese a las afirmaciones en contra del ministro Zoido y el delegado del Gobierno, Antonio Sanz, que no quieren alarmar a la población. Analistas internacionales ya consideran al puerto de Algeciras, uno de los más grandes de España, como uno de los de entrada principal de la droga americana hacia Europa. Las propias actuaciones policiales de los hombres de Zoido lo atestiguan, como esas capturas récord de cocaína en los últimos meses. Hace pocas semanas se interceptó un contenedor con 8,7 toneladas de cocaína.

La mayor preocupación es cómo y cuándo se instaló en el Campo de Gibraltar la escuela Pablo Escobar, el narco con miles de crímenes a sus espaldas que aún sigue pareciendo un héroe en su Medellín y al que siguen sacando en el cine como si lo fuera. Esa idiosincracia de que quien nos trae dinero no es el villano, sino el que nos lo quita, está calando en barriadas del Campo donde se apedrean y persiguen a los policías.

Zoido se ha apresurado a desmentir que la paliza de unos vecinos a guardias civiles el domingo en un bar de Algeciras esté relacionada con el narcotráfico, pese a que los agentes pertenecen al grupo de refuerzo especial enviado a la zona para dar con los capos de la droga. También hubo desmentidos ayer tarde sobre la relación del propietario de la lancha que mató a un niño de nueve años cuando le pasó por encima de la barca de su padre, en otra discusión. La impresión primera que cundió fue otra, la de algo relacionado con los narcos. Algo terrible se está incubando en Cádiz. Zoido y Susana Díaz llegaron a un acuerdo el 19 de marzo para colaborar en revertir esa amenaza. Al día de hoy no parece que esté dando frutos.

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