Ciudadanos necesita trofeos ya

Repaso semanal

Juan Marín lanza un órdago con el impuesto de sucesiones y Cassá quiere ponérselo más difícil al alcalde

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Se acaba de pasar el ecuador de la legislatura, tanto a nivel autonómico como municipal, y los partidos necesitan que se visualice su labor. El que parece que lo necesita más es Ciudadanos. La marca naranja tiene que desprenderse de su fama de ser la muleta de cualquiera que lo necesite, tanto a derecha como a izquierda. Sería injusto que se criticara a este partido por dar estabilidad en las instituciones, ya que ha evitado que se pierdan muchos años de gobierno. Hay ejemplos muy cercanos en los que los gobiernos han saltado por los aires por no tener socios fieles. Ahora bien, C&rsquos no puede pasar por ser una bisagra que se monte al antojo de cualquiera. Tiene que llevarse trofeos que presentar en las urnas. Juan Marín, en Andalucía, lo tiene muy claro. Sabe que el impuesto de sucesiones cabrea a la población, porque no deja de ser un gravamen a la muerte. Que ya está bien, sobre todo cuando en otras comunidades los dejan descansar en paz, al menos fiscalmente. Por eso, está apretando el acelerador a Susana Díaz para que deje exentas a las herencias de más de un millón de euros. Ha lanzado el órdago de que si no cede la presidenta de Andalucía no le dará su apoyo a los presupuestos. Está jugando una partida ganadora, tanto si lo consigue como si no, ya que en este caso los votantes agradecerán su voluntad de intentar rebajar los impuestos. Ciudadanos es un partido que simpatiza con las clases medias y con muchos autónomos. Se le pone la etiqueta de liberal, aunque debe demostrarlo y una buena vía es la que ha llevado a cabo Juan Marín por la vía de esta bajada impositiva. En Málaga no será muy distinta la cuestión. Juan Cassá seguro que le pone más difícil al alcalde la aprobación de los próximos presupuestos municipales. Está muy bien eso de ser la sombra del regidor en numerosos actos públicos. Pero en las elecciones no se votan a las sombras o acompañantes de nadie, sino a los candidatos en sí. Y Cassá también tiene que llevarse un trofeo a las urnas. Lo sabe y por eso ya le ha dicho que tiene que resolver el asunto de Limasa y el de las torres de Repsol. Sin embargo, quizá debería apostar por algo que afecte a más gente y que propicie que los malagueños tengan más dinero en sus bolsillos. Hablando en plata, lo más eficaz para él debe venir por la vía de los impuestos. Podría seguir el ejemplo de Marín y dar un guiño al tema de las herencias, que también están muy gravadas por las plusvalías, ese impuesto que los ayuntamientos cobran agazapados a la sombra de la mala fama del impuesto de sucesiones. Las plusvalías son peores (no se libra nadie) y la gente ya está empezando a darse cuenta. Ganada o casi ganada la batalla por tumbar el impuesto de sucesiones, la próxima pelea vendrá por la exoneración o bonificación de las plusvalías en caso de herencias. Pero de bonificaciones de verdad, no el engañabobos que se han inventado en Málaga de quitarlo cuando se trata de familiares que han estado viviendo varios años bajo el mismo techo con el testador. A ver si el bueno de Cassá consigue ser conocido entre los malagueños por otra cosa distinta que su paseada coleta.

Aparcamientos: Cacicada en la Ciudad de la Justicia

Una de las noticias de la semana ha sido la decisión de la gerencia de la Ciudad de la Justicia de dedicar todo el aparcamiento que hay junto a las sedes judiciales para los funcionarios, dejando sin este derecho al resto de los mortales. Vamos, una cacicada en toda regla. La medida afecta especialmente al colectivo de abogados y procuradores que acuden casi a diario a estas dependencias, que ahora tendrán que pasar por caja en el llano que hay enfrente de la Ciudad de la Justicia, que se convierte en un barrizal cuando llueve. Los funcionarios tienen todo el derecho del mundo a pedir lo que quieran. Estarán cargados de razones, que seguramente serán las mismas que esgrimirían usted o cualquiera que necesitara ir al juzgado. El problema no es de ellos, sino del que toma la decisión de otorgarles este privilegio, que en este caso es la Junta de Andalucía. Si ya es discutible que se reserve parte del aparcamiento para los funcionarios resulta inadmisible que todo el parking sea sólo para ellos. Sólo hay que hacerse una pregunta. ¿Todos tenemos asegurado el aparcamiento gratuito junto al lugar de trabajo?

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