La ciudad del futuro

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Estamos en el año que viene y ya casi no fumamos. El inglés lo llevamos mejor y cualquier camarero sabe aconsejar la Spanish Omelette. Uno de los peligros al traducir es hacerlo de manera literal, pues así Omelette seguiría siendo tortilla pero Spanish sería patata. El año pasado, que parece que fue anteayer, dejaron de fumar en los centros de salud de Málaga nueve mil personas, que no tirarán más colillas a las aceras. Para dejar el tabaco hace falta una voluntad de hierro. Un señor querido me decía en serio fíjate si tengo voluntad que he dejado de fumar un montón de veces. Dejar de fumar engorda y ahora se va a llenar Málaga de gordos. Estar un poco gordo no es malo, es como saber decir tortilla de patatas en inglés pero con acento español. No hay que saber inglés perfectamente si trabajas en una administración de fincas donde toda la clientela es hispanohablante, por ejemplo. Tampoco hay que tener el cuerpo de Johnny Weissmüller, nuestro Tarzán de los monos, ganador de cinco medallas de oro olímpicas en blanco y negro. Se tiraba en una piscina sin cocodrilos y entonces todo era facilísimo. Fue el primero en bajar del minuto en los cien metros libres y batió sesenta y siente plusmarcas mundiales. Además de las cinco medallas tuvo cinco anillos, pues se casó cinco veces. Que te hagan el grito de Tarzán excita, supongo, pero acabará cansando. De niño pasé unos cuantos malos ratos por su culpa, pero al final le ganaba al cocodrilo y al rinoceronte.

Hay que cuidar el cuerpo pero sin pasarse. En la piscina suelo coincidir con un nadador gordo que me da unas palizas que no veas. Un amigo dejó de fumar y comenzó a tomarse unas pastillas para dejar de ser calvo. El tratamiento era carísimo e incompatible con el tabaco. A veces nos veíamos en la playa y el tío podía sacudirse la cabeza para apartarse el flequillo mojado. El problema vino cuando recayó en el tabaco y tuvo que dejar las pastillas. Empezó a toser y su calva deslumbraba cuando le daba el sol, había que apartar la mirada. Una vez fui al médico porque tenía anemia y me preguntó si quería dejar de ser calvo. Le habría dicho cuatro cosas, pero como con la anemia no tenía ganas de nada. En mi barrio se fuma poco pero se comen muchas pipas. ¿Por qué tiran las cáscaras al suelo? Uno puede entender inglés muy bien pero no comprender eso. Si pudiéramos conseguir una ciudad libre de humos y de cáscaras de pipas por las aceras. El siguiente reto sería bajar el número de idiotas, todavía más difícil, esos que por ejemplo te gritan que te van a arrancar la cabeza porque han tenido que frenar para que tú cruces, y por un paso de cebra. Que las mujeres pudieran volver a casa sin miedo sería lograr la ciudad del futuro. Ah, el futuro... en cien años todos calvos.

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