Chacina

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

El recuerdo de niñez es intenso, nítido o desangelado, en función de las sensaciones con las que asocie esa piara de cerdos recorriendo el pueblo camino del matadero los lunes por la tarde. Entonces, casi medio siglo ya, la chacina daba de comer a muchas familias de la Serranía de Ronda, pues los productos derivados de los guarros se importaban a otros puntos de España. El cerdo ibérico cotizaba al alza cuando lo normal era que la mayoría de los negocios trabajaran el cochino blanco. Y la diferencia es abismal, sobre todo, en el sabor.

La otra imagen de la pubertad es la de un tráiler que, despacito-despacito, como la canción, avanzaba calle arriba hasta desembocar en la plaza de Montejaque, donde radicaba la sede de una de las fábricas de mayor solera en esas décadas, hoy desaparecida, los Jiménez del Pozo. Horas después, el camión cargaba varias toneladas de lo mejor del cochino camino de Barcelona. Esas latas azules rellenas de chorizos en manteca son míticas en el imaginario popular, y aún pueden verse pero como objeto decorativo 'vintage' en el bar La Bodeguita, que guarda unos cuantos objetos de esa época en la que la memoria cobra especial significado.

Viene al caso esta retrospectiva melancólica porque este fin de semana se celebra en Benaoján la decimoquinta edición de la Fiesta de la Chacina, que espera reunir a miles de personas para que saboreen todo lo bueno que aporta el cochino, del que se aprovecha absolutamente todo para regocijo de las personas. Aunque ya no es ni por asomo la industria que fue, Benaoján aún conserva fábricas que mantienen la tradición, aunque renovadas y automatizadas. Icarben es un buen ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos.

Aprovechando uno de los macropuentes del año, donde el ocio cobra especial protagonismo en una provincia como Málaga con tantos rincones por descubrir, tantas experiencias por vivir, este pueblo cercano a Ronda famoso, entre otras cosas, por la Cueva de la Pileta, busca dar a conocer su principal sustento, y fidelizar una clientela que hoy, afortunadamente, tiene donde elegir lo que comprar para echarse a la boca, y cuando se trata del paladar todo lo que deriva de la matanza del cochino es un manjar, y si se elabora en Benaoján es para chuparse los dedos. Si tienen oportunidad, no duden en visitar Benaoján este sábado y domingo. Disfrutarán comiendo, del entorno y de una vivencia que para los de cierta edad supondrá el regreso al pasado.

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