Tan cerca, tan lejos

Entre el choque de trenes y la falta de tren estamos arreglados

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

La ampliación del tren de cercanías cada vez está más lejos y la cuestión catalana cada vez más cerca. La economía malagueña depende demasiado del turismo y convendría darle alas al Parque Tecnológico, adonde no hay quien llegue. Los trabajadores, caravaneando, tardan mucho y llegan estresados, y piden la ampliación del tren o del metro. Niño, uno de los mayores del Ministerio de Fomento, reconoció al alcalde que el tren mejor no, y los responsables del metro ya habían manifestado que el metro mejor tampoco. Manuel Niño, secretario general de Infraestructuras, no lo ve claro, pues va mucha gente pero a la misma hora, por lo que el resto del día el tren iría vacío, con lo triste que es un tren vacío, y desde el metro opinan igual, o sea: que también es triste un metro vacío. Otra solución sería una lanzadera de la EMT desde la última parada del metro, pero no se deciden, seguimos atascados, mirando al turismo, esperando que no llueva, con la falta que hace, y con la que está cayendo. El último barómetro del CIS recoge las preocupaciones de los españoles, eso de lo que hablamos cuando salimos a desayunar, que cada vez somos más, aunque todavía demasiado pocos. Ahora se nos hincha la vena del cuello, a algunos incluso más órganos, hablando de Cataluña, pues se ha visto que los independentistas donde decían digo, decían efectivamente digo, por increíble que parezca, y todavía siguen diciendo cosas.

Puigdemont, al que la gloria alcanzada le ha sabido a poco, anuncia que va a anunciar la independencia en un pleno plano, pues además de invalidado no participará la oposición. Puigdemont le reprocha al Rey haberse olvidado en su discurso de los catalanes, cuando él se olvida de más de la mitad de ellos, los que no quieren la independencia. Como la pela es la pela, el mayor revés les ha venido de la parte económica, con la decisión del Banco de Sabadell de te quiero mucho pero me voy. La sede social la mudan a Alicante, donde ya andan preparando turrón para toda España y todavía les queda sitio para Freixenet, que en cuanto terminen de rodar el anuncio puede irse, como ha anunciado. La paciencia del cava se acaba. El caso es que a los españoles sigue preocupándonos lo importante, claro, el paro. Sin trabajo quién va a comprar un buen turrón ni una bicicleta al niño, ni cumplir con los pagos de la hipoteca, muchos de ellos al Banco de Sabadell, que nos sangra como los demás, aunque sea desde Alicante. Hablar de la cuestión catalana nos hace perder energía, porque nos impide seguir preocupándonos de otros temas primordiales, desde el trabajo hasta la seguridad de los trabajadores, con esta semana negra en Málaga, y oculta otros problemas como el de la llegada de refugiados. El Barça, mucho más que un club, dicen, quiere ganar la Liga aunque se declare la independencia, y muchos creen que mejor pase a jugar con el Mataró. Es una tontería preocuparse de fútbol con la grave crisis desatada. Confiamos en que todo se arregle, sería una inmejorable noticia que muchos escucharán en mitad de la caravana, de camino al PTA.

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