F. C. Cataluña

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

En estas horas previas a la fecha elegida para el desafío independentista, cuyos protagonistas han hecho correr ríos de tinta con falsedades para justificar una situación cuya deriva parece no tener fin, una reflexión sobrevuela más allá de la política y aterriza en el Camp Nou, porque fútbol y política han ido peligrosamente de la mano al servicio de una causa particular cuando el fútbol es un sentimiento general. A dos días de un referéndum que ha dividido a la sociedad catalana y ha llevado la preocupación al resto del país, se echa de menos la opinión cualificada de protagonistas que tienen algo que decir en esta cuestión. Perdón, mucho que decir.

Uno ha echado en falta que Andrés Iniesta o Sergio Busquets, por poner dos ejemplos, que representan la época dorada de la selección española con tres títulos consecutivos que causaron un impacto mundial, hubieran salido a la palestra para ofrecer su versión de los hechos, y en caso de compartir la inquietud de tantos españoles, calmar los ánimos y aminorar el impacto de un hecho cuyas consecuencias aún son inescrutables. Uno, ingenuamente, también hubiera esperado que Leo Messi, tan admirado, hubiera expresado sus dudas sobre el hipotético caso de que Cataluña se independizara de España: ¿Dónde jugaría? ¿Qué liga intentaría ganar? ¿Mantendría su caché? ¿Sería el mismo prestigio disputar una competición catalana que intentar levantar la Champions? Iniesta, Busquets o Messi podrían haber hecho mucho por un país, España, que se lo ha dado todo: uno es de Albacete, otro catalán y el tercero es un argentino que ha desarrollado toda su carrera aquí. ¿Por qué si su club, el Barcelona, ha hecho públicas sus simpatías por el referéndum independentista ellos no se han manifestado, bien en apoyo a sus dirigentes o, en caso contrario, se han distanciado de esa opinión que tanto daño ha hecho al conjunto azulgrana fuera de su entorno natural? ¿Por qué el Barcelona con sus comunicados políticos ha ensuciado el fútbol -lo lleva haciendo desde la época de Laporta- y la mayoría de los jugadores no han dado su versión? ¿O es que hay unanimidad en el vestuario azulgrana? ¿O hay miedo al qué dirán si se pronuncian de forma diferente a la opinión oficial? Me avergüenza esa cobardía que siempre ha caracterizado a casi todos los futbolistas, no solo a los del Barcelona, que solo hablan cuando un patrocinio les 'obliga' a hacerlo (la pela es la pela).

Los jugadores del Barça han desaprovechado una gran ocasión para ser fieles a lo que representan: líderes de opinión, hacedores de ilusión, figuras que con su juego alcanzan el corazón de miles de aficionados, y desafortunadamente se han convertido en ídolos de barro que no se manchan nunca cuando creen pisar arenas movedizas. ¡Qué pena de F. C. Cataluña!

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