Horizontes cernanos

Casualidades que cambian una vida

Miguel Sánchez, uno de los forjadores de lo que es hoy la Costa del Sol cumple 55 años en Málaga.-Un taxista de Madrid fue decisivo en su elección tras salir de Salamanca con apenas 17 años.-Abre en Málaga un restaurante temático del aceite de oliva, con Dani García Peinado en la cocina.-La curiosa tradición malagueña de celebrar festividades fuera de su día...

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Las casualidades te cambian la vida. Así nos ocurre a la mayoría de los mortales, aunque a unos más que a otros. Por ejemplo, a Miguel Sánchez, el presidente de la patronal turística andaluza, quien por la decisión de un taxista en Madrid fue clave para que llegara a la Costa del Sol, de la que ha sido uno de sus grandes forjadores. Y es que Miguel Sánchez, que el viernes participó en la reunión de la Mesa del Turismo en Sevilla, cumple ahora 55 años de su llegada a Málaga, que fue la mar de curiosa. Miembro de una familia muy humilde de Salamanca, con cinco hermanos, Miguel marchó a Béjar con 17 años en busca de un sueldo para ayudar a los suyos y comenzó a trabajar como botones en el Hotel Colón de la referida ciudad salmantina. Allí descubrió que aquello era lo suyo, que le apasionaba el mundo de la hostelería, pero también se dio cuenta de que delante de él, por antigüedad, había cinco o seis compañeros, «por lo que iba a tardar una barbaridad en llegar a ser camarero, que era a lo que aspiraba», como comenta. Tras no pocas meditaciones, Miguel convenció a un compañero del hotel que estaba en la cocina para «marchar a buscar aventuras profesionales», y tras conseguir, a duras penas, la autorización paterna, ambos cogieron un buen día el autobús y tomaron rumbo a Madrid, capital de España y de los sueños de no pocos jóvenes de provincias de los años 60, década en la que el turismo tal como hoy se conoce en cierta manera se inventaba en nuestro litoral, y más concretamente en Torremolinos. Tras un largo viaje que Miguel recuerda al detalle en un destartalado autobús que paró en mil y un lugares diferentes, aquellos dos jóvenes salmantinos llegaron a la capital de España, sin rumbo ni destino fijo. Cogieron un taxi y le preguntaron al conductor, simplemente por una cuestión económica, apenas tenían dinero, cuál era «la estación de tren más cercana, de la que salen los trenes a Málaga o a Barcelona». «Aquí muy cerca está Atocha, y creo que de allí salen los trenes a Málaga», contestó el taxista, que los llevó en un trayecto que, efectivamente, fue tan corto como barato... En Atocha buscaron billetes y en 'tercera' (sillones de madera sin ningún acomodo y gente fumando encima de ti, algunos con animales domésticos 'incorporados' y poco 'varondandy') ambos enfilaron rumbo a Málaga, pero si el autobús de Salamanca los llega a dejar más cerca la estación del Norte o cualquiera de las que entonces había en Madrid, pues hubiesen acabado en la Costa Brava o en la Costa Blanca en vez de en la Costa del Sol, que entonces apenas si se conocía por tal denominación, hoy mundialmente famosa.

Miguel Sánchez relataba esta historia de casualidades al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, las que determinaron que 'aterrizara' en Málaga, en Torremolinos, cuando el turismo comenzaba a ser foco de atracción para miles de jóvenes en busca de un sustento y de una profesión que estaba 'por hacer'. «Aquí comencé a trabajar en el hotel Mare Nostrum, en Fuengirola, pero a los dos o tres años, pasé al futuro Hotel Alay, cuyo complejo comenzaba a construirse»... Allí, en el Alay, Miguel Sánchez fue santo, seña y baluarte del despegue del turismo de nuestra zona, recorriendo todos los puestos inimaginables y consiguiendo un bien ganado prestigio como barman a nivel internacional, ya que sus cócteles eran famosos entre la clientela, que los solicitaba con ahínco. «Fue una época muy bonita», dice con los ojos brillantes. En el Alay llegó a ser director general, hasta que en 1987 monta la Cadena MS Hoteles comenzando con la gestión del Málaga Palacio, que tuvo durante años, para posteriormente iniciar su camino solitario con Apartamentos Alay, Marinas de Nerja, Apartamentos Bajondillo, Agua Marina Torremolinos, Amaragua, Maestranza y Tropicana... «Si a aquel joven barbilampiño alguien le llega decir que habría llegado donde humildemente creo que lo he hecho, me imagino que se habría hinchado de reír... Yo quería un trabajo, llegar a camarero, porque era lo mío, me apasionaba la hostelería. Ha llovido mucho desde entonces y mucho ha cambiado todo, y me siento dichoso por haber sido uno de los protagonistas de esta maravillosa historia que es la Costa del Sol y el turismo andaluz en general. Soy un hombre tremendamente feliz, porque siempre tengo presente mis orígenes, sigo siendo aquel niño que ayudaba a sus cinco hermanos y al que echaron del colegio a los 14 años porque no iba a llegar a nada o porque no servía»... La vida, que siempre es una casualidad cargada de sorpresas. 55 años bien que merecen un gran reconocimiento. Algún día todo el turismo deberá hacer un gran homenaje a los pioneros de la Costa del Sol, pero en vida, como se tienen que hacer esas cosas, y ya tarda Torremolinos en poner su nombre en una de sus rotondas o avenidas en La Carihuela, como a ManuelVillafaína, a Miguel Sierra, a los Cerdán, a Enrique Cibantos, a Helmut Schmitt y a tantos y tantos otros...

Lo que no es casualidad es la proliferación de restaurantes con temática concreta en Málaga. Maroleum es una curiosa experiencia gastronómica que viene a sumar a la gran oferta de la capital. El chef Daniel García Peinado dirige un equipo de cocina en la que todo se hace en base a aceites de oliva de diversa procedencia, denominación de origen, tipo y cuerpo (más de 250 tipos diferentes de aceite de oliva conforman su muestrario), y lo hace en unas modernísimas instalaciones en plena zona 'del pecaíto', en el corazón de Huelin, al lado de la 'chimenea Mónica' en calle Pacífico. Maroleum es una verdadera sorpresa para el cliente, y su oferta comienza con el desayuno, con una oferta de aceites sin duda única en estos lares, y prosigue con almuerzos y cenas, donde Daniel García inventa y experimenta siempre con el 'caldo' de la oliva como base. «Hay platos que he tardado meses en conseguir, pero ha merecido la pena», comenta ante su equipo de colaboradores. Maroleum se ha rodeado de expertos profesionales de sala como Pablo Cioffi, Oliva M. Villén (procedentes del grupo La Reserva), Coral Martínez (de Jaén, lógicamente por aquello de los aceites), Rosa Verdejo y Eva de García. Dani García Peinado estuvo antes de iniciar esta experiencia en solitario en el Vincci Aleysa Boutique & Spa, establecimiento de cinco estrellas ubicado en Benalmádena, donde tuvo una grata experiencia «porque fue una época muy bonita». Ahora, en calle Pacífico, casi a pie de playa, experimenta con los aceites. Un restaurante que sin duda es diferente.

Lo que tampoco es casualidad es que hoy vuelva a haber procesiones de la Virgen del Carmen. La verdad es que siempre me ha sorprendido la capacidad que tenemos en esta tierra nuestra de celebrar las festividades fuera de los días de su conmemoración. Por ejemplo, la procesión del Corpus nunca es el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte (¡hala!), sino el domingo, adaptado como en muchos otros sitios, eso sí, al calendario laboral. Esto podría tener cierta explicación antes, pero a tenor de la cada vez más escasa participación ciudadana en la procesión vespertina del domingo siguiente a la que es una de las festividades más importantes de la Iglesia Católica, no estaría mal replantearse la salida el mismo día de la celebración a una hora que permita la presencia de quienes quieran participar, por la tarde-noche. Como no tiene sentido que el día de los Patronos no sea festivo y que la procesión se haga un día diferente al de su celebración. Como tampoco es muy lógico que la procesión oficial de la Virgen del Carmen en Málaga se haga siempre al domingo siguiente a su día. Las festividades han de ser celebradas en fecha y hora, no una semana después o antes. Los baños en el mar en la Málaga de los años 50 y 60 comenzaban el 16 de julio y finalizaban el 8 de septiembre, 'deVirgen a Virgen', y no pocos eran los que lo cumplíamos (nos lo hacían cumplir) a rajatabla... En fin, que disfruten todos ustedes y yo que lo vea y comparta.

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