El Carmen, fiesta cristiana

Rafael J. Pérez
RAFAEL J. PÉREZMálaga

La Diputación de Málaga declarará Fiesta de Singularidad Turística Provincial la procesión de la Virgen del Carmen de la Carihuela en Torremolinos. Una celebración religiosa que reúne a más de 24.000 personas y que se ha convertido en una de las más multitudinarias de cuantas se llevan a cabo cada 16 de julio en el litoral malagueño. Aunque no sea la única. Toda la costa e incluso pueblos de interior malacitanos celebraron ayer la fiesta de la Virgen del Carmen.

Dejando a un lado sombras o lecturas meramente culturales, turísticas o de impacto económico, necesarias por cierto estas últimas; lo cierto es que la fiesta que ayer se celebró en honor a la madre de Jesús de Nazaret convocó a millares de devotos de esta advocación mariana. Una advocación que además, como publicaba SUR, es uno de los nombres más comunes entre las malagueñas. Se sitúa en el tercer puesto de un ranking encabezado por el nombre de María. Desconocemos la evolución de la selección de nombres para las chicas, pero al día de hoy están estrechamente vinculados a la Madre de Cristo. Y a la advocación del Carmen. Una devoción que hunde sus raíces en Oriente. Concretamente en el monte Carmelo, cordillera de Israel sobre el Mediterráneo. Su nombre podría traducirse como jardín o viñedos de Dios. De este lugar el filósofo sirio Jámblico dijo que era «el más santo de todos los montes» y fue una comunidad de hombres inspirados en el profeta Eliseo, quien fundó allí la orden de los Carmelitas. Estos llevarían al mundo, también a Málaga, la hoy extendidísima devoción por Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Quizá el lector se pregunte a cuenta de qué tantos datos. La razón es sencilla. Explicitar información que algunos olvidan: la identidad religiosa de la fiesta de la Virgen del Carmen. Y cómo ésta ha sido especialmente asumida secularmente por el pueblo. En su mayoría cristiano católico. Conviene recordarlo cuando en el panorama nacional se alzan voces que o bien pretenden reducir al ámbito meramente cultural expresiones de religiosidad popular o directamente menosprecian su celebración. La vinculación estrecha y contundente de esta fiesta con el ámbito de fe es evidente. Por tanto, es necesario cuidar y cultivar su esencia, aunque a cada cual le atraiga algo de la celebración, incluso solo tangencialmente; porque cuando se olvidan las raíces de una fiesta finalmente ésta se prostituye al mejor postor.

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