La cárcel

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Tiene que ser tremenda la cárcel. Los que han tenido la mala suerte de conocerla 'in situ' dicen que es aterradora, que machaca a quien entra en ella. En la cárcel suele habitar no quien quiere, sino quien lo merece, lo que ocurre es que por muy mala que sea la experiencia de los que están dentro, generalmente se lo han hecho pasar peor a los que se han quedado fuera, y eso es algo que nunca se debería olvidar. Desde luego, la cárcel tienen que 'consumir' al que entra en ella, vamos que ir al 'talego' deteriora y mucho, y si no, que se lo pregunten a Julián Muñoz, quien tras esquilmar Marbella como buen alumno aventajado de Jesús Gil (bueno, éste se quedó con todo y más...), fue condenado a no se sabe ya cuántos años de prisión hasta el punto de que el tribunal que juzgó la trama de corrupción en el Ayuntamiento de Marbella ordenó la acumulación de sus condenas fijando en 20 años el máximo de su estancia en la cárcel, donde entró en 2013, para poco más de tres años después pasar al tercer grado en el Centro de Inserción Social de Algeciras, y en febrero de 2017 (4 de 20) ver satisfecha su insistente petición de cumplir lo que le quedaba de condena en su casa, atendiendo a su 'delicadísimo estado de salud' (sic). Desde luego, la cárcel tiene que ser 'muy mala', porque Muñoz salió de Alhaurín poco menos que despidiéndose del resto de los mortales a causa de sus múltiples dolencias: cardiopatía isquémica-hipertensiva, diabetes mellitus tipo I, dislipemia, arteriopatía sistémica con stent ilíaco, insuficiencia venosa, hipoacusia bilateral, adenoma de próstata, artrosis cervical, ictus sin secuelas neurológicas y aneurisma de aorta, entre otras, por lo que ver ahora al ex reo Muñoz tomando el sol en hamacas de las playas marbellíes, entrando en gimnasios para fortalecer musculatura o en salas de bronceados para acelerar su recuperado aspecto, es lo que hace que pensemos eso, que la cárcel es muy mala para la salud, pero igual el condenado Muñoz ha de tener cuidado vaya a ser que tan espectacular mejoría le juegue una mala pasada... En fin, que nadie quiere ir a la cárcel, entre otras cosas porque el que va cree que no lo merece, salvo casos muy aislados, y generalmente también fuera suele haber mucha gente que merecería estar dentro, pero eso no lo puede determinar más que la Justicia, que ya se sabe es casi igual para todos. Tan mala tiene que ser (la cárcel) que hay gente que merecería pudrirse dentro de una celda y sin embargo recibe condenas que, con la benignidad que pide por tal afirmación un lego, parecen ridículas, porque ridículo y asombroso es ver cómo terroristas etarras se pasean delante de viudas y huérfanos de personas por ellos asesinados, o cómo el condenado individuo que dejó ahogarse en una balsa de los Montes de Málaga delante de sus ojos a un indefenso niño de tres años sólo haya recibido una pena de 17 años y medio de reclusión, porque si se porta bien, con atenuantes y otras bulas, en nueve años puede estar en su casa, y a lo mejor hasta puede regresar a pasear a los Montes: hay penas ridículas para hechos terroríficos. En fin, que a la cárcel no quiere ir nadie, ni siquiera los que deberían entrar para no salir jamás. Miren, si se lo han buscado, que lo paguen, pero de verdad... El problema es que hay muchos que salen demasiado pronto o se les castiga muy poco.

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