Candidatos

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Hoy acababa el plazo que Francisco de la Torre se había dado para decidir si volvía a presentarse a las elecciones municipales o tomaba el desvío recto y tranquilo hacia una más que ganada jubilación. Al alcalde le van las carreteras imposibles, tal vez en solidaridad con quienes sufren las obras del metro, ese diseño curvo y repleto de socavones que la Junta de Andalucía parece querer perpetuar en el centro de la ciudad, y el lunes, dos días antes de lo previsto, anunció que repetirá como candidato del PP a los comicios locales de 2019. De la Torre se ha enrocado, con dosis similares de valentía y temeridad, en una posición que dejará al descubierto una vulnerabilidad insólita en quien ha sido el principal artífice de la transformación de Málaga durante estas dos últimas décadas. El alcalde apuesta todas sus fichas al legado construido durante su mandato y al cariño que sigue recibiendo de la gente, pero esta ciudad de museos, más peatonal y avanzada que nunca, esconde un cuestionable reverso de proyectos fallidos, mociones incumplidas y cuentas pendientes que podrían pasarle una factura incluso más alta de la que merece.

A diferencia de otros políticos de su generación, a De la Torre hay que reconocerle cierta habilidad para adaptarse a los nuevos tiempos, establecer puentes de afecto con la oposición y seguir conectando con los malagueños pese al desgaste que supone permanecer dieciocho años al frente de la Casona, pero se equivoca en caso de pensar que esa renta resulta inagotable. Si el electorado entiende su incapacidad de retirarse a tiempo como un síntoma de apego al cargo y no como parte de un compromiso inquebrantable con la ciudad, el batacazo puede ser histórico. Por si fuera poco, la decisión del alcalde pone en evidencia la falta de un relevo con garantías suficientes en un PP asfixiado por las encuestas y la previsible escalada electoral de Ciudadanos. Al partido que preside Elías Bendodo le está costando encontrar candidatos de calado en la Costa del Sol. En Benalmádena han tenido que recurrir a un independiente tras la espantada del cabeza de lista anunciado en diciembre. En Torremolinos no se atreven a convocar su congreso local por si Pedro Fernández Montes gana la virulenta batalla que mantiene contra Margarita del Cid. Tampoco Ángel Nozal, con más causas judiciales abiertas que elecciones ganadas, parece una apuesta segura en Mijas. Y en su gran bastión, la capital, no han tenido más remedio que aceptar que sea De la Torre quien reparta las cartas. La partida no ha hecho más que comenzar.

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