EL CANDIDATO OLVIDADO

FRANCISCO MOYANO

COMO en la elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández, 'temprano levantó la muerte el vuelo'; de manera sorpresiva se marchó hace pocas fechas el abogado marbellí Francisco García Ramírez, tras una enfermedad que cursó con tanta rapidez que muchas personas que le conocieron no llegaron a saber de ello hasta producirse la marcha. Paco García Ramírez fue un marbellí a quien nadie le regaló nada, dotado de una fuerza de voluntad extraordinaria, decidió estudiar la licenciatura de Derecho cuando su situación personal no parecía la más propicia: trabajaba vendiendo pescado en uno de los puestos del antiguo mercado municipal. Ante la imposibilidad de asistir a una facultad convencional, se vio abocado a la opción más dura: la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). El grado de exigencia, con los temarios siempre completos, de esta universidad no es algo que pueda contarse fidedignamente y solamente vivirlo en primera persona ayuda a comprenderlo. Compaginando trabajo y estudio, García Ramírez alcanzó la licenciatura y comenzó el ejercicio de la abogacía, bien avanzada la segunda mitad de los años ochenta. En las elecciones municipales de junio de 1987, el PSOE obtuvo ocho concejales y el Partido Popular, encabezado por José Manuel Vallés siete ediles; accedió a la alcaldía Alfonso Cañas con el apoyo del PP, pero esa alianza no llegó a cumplir los dos años y el PSOE siguió gobernando en minoría, agravándose la situación municipal con la dimisión por cuestión de salud del alcalde Cañas y la llegada al Ayuntamiento de Francisco Parra, quien fue incapaz o no pudo frenar el deterioro del consistorio y de la ciudad, sentando el terreno abonado para la llegada de 'salvadores', lo que no tardaría en producirse en la figura de un promotor y presidente de equipo de fútbol llamado Jesús Gil, quien arrasaría en 1991, obteniendo 19 concejales y barriendo del mapa al Partido Popular y a Izquierda Unida. Precisamente un año antes de las elecciones, la oposición municipal intentó un alcalde de consenso que sustituyese a Parra; pero el candidato acordado, Andrés Cuevas González, se retiró. En este contexto, Jesús Gil comenzó su 'desembarco', con un mensaje donde no solamente descalificaba a los políticos sino que avivaba el fuego del descontento ciudadano, en ocasiones con un lenguaje burdo y muy agresivo, como cuando aseguró que Marbella era una 'ciudad llena de prostitutas, lesbianas y drogadictos' y junto a ello anuncios como el que aseguraba que los concejales no cobrarían su sueldo. Los partidos convencionales, desde el mes de marzo tenían designados a sus candidatos. Se pensaba que el PSOE iba a presentar a Paco Zori, concejal de Hacienda y con excelente imagen, pero la dirección provincial fue por otras vías y tras haberse especulado con la posibilidad del delegado de Costas, Luis López Peláez, terminó colocando como cabeza de lista a Isabel María García Marcos, que había sido nombrada gerente del Hospital Comarcal. Se dijo que se había optado por una 'paracaidista' para Marbella. Izquierda Unida contó con Andrés Cuevas y Rafael García Conde como segundo de la lista. En cuanto al Partido Popular todo apuntaba a José Manuel Vallés, pero se negó a ello y entonces se decidieron por alguien joven, desconocido en la vida pública y carente de experiencia en el terreno político: el abogado Francisco García Ramírez, quien se lo planteó como un reto, siendo consciente de las dificultades que entrañaba, dado la situación política del momento y las características singulares del adversario principal. Los resultados no pudieron ser peores porque el Partido Popular desapareció del consistorio; el PSOE pasó a la mitad de su representación y los independentistas de San Pedro con Manuel López se quedaron con dos ediles. En el mes de septiembre García Ramírez presentó una querella contra Jesús Gil, quien había llamado al candidato &ldquopolítico ratero y de mal perder&rdquo. Al año siguiente mandaría una carta al fiscal de la Audiencia Provincial, Jiménez Villarejo, instando a la investigación de presuntas comisiones ilegales en la anterior corporación. Tras la etapa de García Ramírez, llegaría Alfonso Carlos Gutiérrez de Ravé, cabeza de lista en 1995. En 1999 fue candidato Diego Maldonado Carrillo, seguidos en la lista por María Francisca (Kika) Caracuel y Félix Romero. Cuatro años más tarde llegó Ángeles Muñoz Uriol. Se ha marchado un excelente profesional del Derecho, político circunstancial de fugaz trayectoria, un candidato olvidado. 'Temprano madrugó la madrugada', escribió Hernández.

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