Candidato Borgen

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

España es la patria del puente. De los días encadenados con oficinas cerradas y aulas calladas. Un país de funcionarios que obliga a trabajar al resto para que las luces en las calles sigan brillando y la extra no falte. Somos un pueblo de mantel y comida de Navidad, que todo lo soporta, lo digiere y se lo bebe. Nuestros políticos conocen nuestras tripas y nos sirven el menú del día con el descaro del que ha sido cocinero antes que fraile.

La celebración de media hora del día de nuestra Constitución dio para unos pocos corrillos y copas gratis. Ni los periodistas ni los políticos podían perder su avión. En ese plató en el que se convierte nuestro parlamento en un día tan señalado, los diputados se transforman en tertulianos de Sálvame y cuentan sus secretos interesados. Los famosos corrillos son la estampa de la España chismosa que quiere seguir mangoneando entre dimes y diretes. En esos círculos de poder se habló de las elecciones catalanas. Para sacarlas de su hastío, algunos quisieron seguir jugando a la política ficción con el tan cacareado 'candidato Borgen', en alusión a la serie de ficción danesa del mismo nombre, en la que una candidata se convierte en primera ministra pese a ser la tercera en votos. La opción Borgen se presenta por sus muñidores como la única que evitaría una repetición de elecciones, dado el panorama tan fragmentado que auguran las encuestas.

¿Quién es el candidato Borgen catalán? Para socialistas y populares es Iceta. Por el contrario, para el universo de Podemos, es Xavi Doménech. El candidato socialista ha conseguido que el PSOE de Pedro Sánchez se catalanice tanto que ya no sea reconocido en el resto de España y que Susana Díaz no pueda pisar ni el Carmelo. Si eso es llamativo, mucho más es que el PP de Soraya y Maíllo, dejen a su suerte al grande de Albiol para que sufra la peor de las derrotas y así al lunes siguiente situar a Dolores Monserrat como nueva líder popular catalana al servicio de Iceta y compañía. Ver para creer. A Pablo Iglesias se le atragantó el tema catalán de tal forma, que sólo le quedó la salida de entregarse a los brazos de Colau y Doménech. La alcaldesa, que tiene experiencia de alcanzar el poder teniendo sólo once de los cuarenta y un concejales de la corporación barcelonesa, le ha vendido esa moto al líder morado.

La política ficción es una fantasía de puente de días glotones y frío por descubrir. El candidato Borgen es una ocurrencia de políticos que se saben perdedores. La realidad se escribirá con los votos que ganaran a las encuestas y tendrá nombre de mujer.

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