LA CANCIÓN DEL VERANO

BOQUERINI

Resulta inaudito, pero si usted quiere un programa musical en televisión tiene que esperar a las tres de la madrugada. Mucho se ha hablado de la desaparición de la música, sobre todo en directo, por la pequeña pantalla. Y de la música de madrugada en las cadenas, convertida en una auténtica 'golfada' (la 'rueda' la han llamado) que ha llevado a la dimisión de algún directivo de la SGAE y a los tribunales a algún otro. Rastreando la música por la tele, o es usted un insomne empedernido o se queda en ayunas. Y si el calor no le deja dormir, no piense que va a poder echar las campanas al vuelo. Los dos grupos de comunicación privados se ponen de acuerdo para emitir lo mismo en sus canales satélites de la TDT. Videoclips horribles sin ton ni son.

'Miramusica' se llama lo que pone Telecinco, Divinity y Energy. Todo menos música de calidad, todo menos una selección con un criterio lógico, todo para rellenar minutos sin sentido a un coste cero, cuando no resulta también una fuente de ingresos para la cadena. Los gustos del espectador dan igual. En Cuatro se llama 'Puro Cuatro' y, junto a la música que suena en los programas y autopromociones de la cadena (no olvidemos que en Mediaset todo vale para una buena autopromoción), hay supuestos temas de pop, rock, hip hop y electrónicos.

Hace años estas fechas eran un escaparate para las 'canciones del verano', canciones pegadizas y un pelín horteras con las que se podía recordar un determinado verano. Seamos justos. Eso de 'La canción del verano' fue un invento del inolvidable Manuel Martín Ferrand, que en un programa de radio llamado 'Vacaciones en España' (estamos en los años 60) se elegía por votación de los oyentes la canción de las vacaciones. Bueno, también fue un invento de las discográficas, que se ponían las botas. Al principio eran temas de Los Brincos, Karina, Fórmula V... Pero, como todo lo que se podía banalizar se hacía, en esto llegó Georgie Dann. Y la cosa ha seguido empeorando hasta llegar a 'Puro Cuatro' y su 'Despacito'. Afortunadamente, siempre nos queda La 2 y sus batallitas del abuelo Cebolleta. En invierno con sus 'Cachitos de hierro y cromo' y su 'Música ligerísima', y en agosto con los 'Festivales de verano' (jazz, flamenco...) Y menos mal que este año no nos han atacado con una gala de esas de 'Móstoles, que hermosa eres'.

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