Camas de hospital

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La dotación hospitalaria de la provincia de Málaga permanece casi invariable desde que en 1992 se abrió el Costa del Sol de Marbella. Sin embargo, la población ha crecido en casi medio millón de personas. Es cierto que en estos 25 años Antequera y Ronda estrenaron hospitales, pero fue para suplir a los que ya prestaban servicio. El del Guadalhorce, que se inauguró en 2016, sigue con las plantas de hospitalización de pacientes fuera de uso. Por tanto, en el cuarto de siglo citado el único centro de nueva creación puesto en marcha es el HARE de Benalmádena, con 48 camas. Estos datos están recogidos en un reciente informe elaborado por el sindicato de Sanidad CC OO, que hace un balance del panorama sanitario de la provincia de Málaga. Son muchas las conclusiones que se extraen de ese estudio. Una de ellas expone que la sanidad pública de Málaga necesita casi 500 camas para llegar a la media andaluza (18,44 camas por 10.000 habitantes), lo que significaría la construcción de un hospital del tipo del Clínico Universitario. La ratio malagueña es de 15,47 camas por 10.000 habitantes. Si se compara esa cifra con la media nacional se comprueba que serían necesarias 818 camas, el equivalente a un hospital como el Regional Carlos Haya. Y es que Málaga tiene el triste honor de ser la provincia española peor dotada de camas hospitalarias públicas en relación a su población.

En cambio, paradojas de la vida, es la que más camas hospitalarias privadas tiene en Andalucía. Lo poco y lo mucho se dan la mano en una balanza que está desequilibrada. Los expertos en planificación sanitaria, que no son infalibles por mucha teoría que sepan, aseguran que eso de contar con más o menos camas es una cuestión obsoleta. Que ahora hay otros indicadores sanitarios mejores. Sin cuestionar los conocimientos de esos especialistas, hay que tener presente el progresivo e imparable envejecimiento de la población, el aumento de las expectativas de vida y la proliferación de enfermedades crónicas. O sea, que por mucho que la cirugía mayor ambulatoria, que facilita dar el alta a los pacientes el mismo día de ser operados, se haya extendido mucho, siguen haciendo falta camas. Y no solo en momentos puntuales, como afirman los gestores para escurrir el bulto. La solución pasa por la puesta en marcha al cien por cien de todas las plantas de Carlos Haya y del Clínico, por el funcionamiento a pleno rendimiento del centro de Guadalhorce, por construir sin demora otro hospital en la capital y por redefinir bien el uso del actual Carlos Haya, sin dar de lado a un CHARE en la zona este.

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