Calma tensa en el PSOE antes de la batalla por Málaga

La provincia acudirá con una lista única al congreso andaluz; una unidad simulada ya que susanistas y sanchistas se están preparando para la lucha, tras el verano, por el control del partido en Málaga

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El socialismo malagueño acudirá el próximo fin de semana al XIII Congreso del PSOE de Andalucía, que consagrará a Susana Díaz como líder del partido en la región, con una lista única, consensuada entre susanistas y sanchista, que ayer consiguió un respaldo casi unánime en el 'congresillo' celebrado en un hotel de la capital y cuya mesa presidió el alcalde de Marbella, José Bernal. De los 190 delegados que ejercieron su voto en el cónclave, el 97,4% (185) votaron a favor y el 2,6% (cinco) se abstuvieron -no se podía votar en contra- sobre una candidatura, que encabezará Miguel Ángel Heredia, secretario general del partido quien destacó que es una lista unitaria, representativa e inclusiva, y en la que hay 49 representantes del sector susanista y trece, de los sanchistas. De este amplio apoyo y del consenso alcanzado entre ambas facciones en las negociaciones del jueves por la tarde y el viernes por la mañana se podría concluir que el PSOE en la provincia es una balsa de aceite, pero nada más lejos de la realidad, ya que lo que se vive es una calma tensa a la espera de que pase el congreso regional y se abra la batalla por el control del PSOE de Málaga de manera oficial porque soterradamente las dos corrientes mayoritarias e incluso una tercera vía, llevan varias semanas preparando sus armas para asaltar el liderazgo de la formación.

Salvo sorpresa mayúscula de última hora, los indicios apuntan a que Heredia no optará a una tercera reelección para seguir al frente de un partido cuyas riendas cogió por primera vez en julio de 2008. Bajo esta premisa, asumida por la mayoría de los socialistas consultados, los susanistas y los sanchistas llevan meses preparando sus candidaturas en un tablero político con numerosas variables. Entre los primeros, la opinión generalizada es que José Luis Ruiz Espejo, actual delegado de la Junta de Andalucía en Málaga y político muy cercano al actual secretario general provincial, es el candidato del oficialismo a liderar el partido y contaría con el respaldo de una amplia mayoría del socialismo malagueño y de la dirección andaluza. Algunas fuentes apuntan a que desde la cúpula provincial se habría ido ya deslizando a los cargos públicos (alcaldes y portavoces municipales, principalmente), que la apuesta para someterse a las primarias es el antequerano Ruiz Espejo.

Entre los sanchistas, la figura que emerge con más fuerza como aspirante es la de Ignacio López, miembro de la ejecutiva federal de Pedro Sánchez. Sin embargo, en este grupo, la unidad que exhibieron en la provincia cara al congreso federal que aupó a Pedro Sánchez al liderazgo socialista se ha ido resquebrajando en las últimas semanas. La causa es que algunos de los principales integrantes de esta corriente, como el alcalde de Cártama, Jorge Gallardo, o el secretario general de la agrupación de Fuengirola, Javier García León, no son partidarios de la opción de López, sino que abogan por una tercera vía, la que representaría la alcaldesa de Benaoján y actual integrante de la ejecutiva provincial, Soraya García Mesa. A ello se une, que algunos sanchistas malagueños han apostado claramente por Susana Díaz como secretaria general en Andalucía y son partidarios de acabar con la dicotomía entre Díaz y Sánchez al entender que perjudica al partido en su principal granero de votos, Andalucía, donde gobiernan la Junta.

El sanchismo malagueño -que oficialmente no se movilizó en la recogida de avales para Susana Díaz cara a las primarias-, enarbola la bandera del cambio y la regeneración en el PSOE de Málaga bajo el principio de que no quieren un recambio sino un cambio. Ahora bien, la fractura interna que se observa en los últimos tiempos le puede hacer perder fuerza para encarar el proceso de primarias y el congreso provincial que se celebrará entre septiembre y octubre.

El ejemplo de que las espadas entre las dos facciones están en todo lo alto se vivió este sábado en un 'congresillo' que debería haber sido de mero trámite. Tras la defensa del informe de gestión de los órganos de dirección del PSOE andaluz (ejecutiva, comité director, comisión de ética y comisión de cuentas) que hizo Francisco Conejo, en su calidad de número tres de la cúpula andaluza, y donde destacó que con la actual dirección regional y gracias al trabajo colectivo el PSOE ha recuperado la hegemonía política y electoral en Andalucía destacando el liderazgo de Susana Díaz (también lo hizo Heredia), los sanchistas tomaron la palabra con críticas a Díaz y a la dirección socialista malagueña.

Le puso voz Mariló Narváez, exalcaldesa de El Burgo y una de las principales dirigentes del sanchismo malagueño, quien en su alocución ante el plenario denunció el uso partidista que se hace desde las instituciones para influir en las cuestiones orgánicas; ante las críticas que desde el socialismo andaluz se vierten sobre Podemos, recordó que los socialistas gobiernan un buen número de ayuntamientos merced a coaliciones con fuerzas de izquierdas; y reprochó a Díaz que en los dos últimos años haya estado más preocupada en mirar a Madrid que a Andalucía.

No se quedó ahí Narváez, quien en clave provincial y ante los argumentos de la dirección malagueña de que se ganaron en la provincia las últimas elecciones andaluzas, recordó que se perdieron votos y un parlamentario. Unas afirmaciones que causaron malestar entre las filas susanistas, donde sostuvieron que ella había perdido la Alcaldía de su municipio en los últimos comicios locales.

El dicho popular sentencia que después de la tormenta siempre viene la calma, pero en el caso de la situación que vive el socialismo malagueño habrá que darle la vuelta al aserto ya que la calma tensa hace prever una importante tempestad política a la vuelta de las vacaciones de verano.

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