LA BUENA POLÍTICA

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Hay decisiones políticas que cambian el signo de la historia de los territorios y las personas. Por ello es preciso que los ciudadanos seamos conscientes de la trascendencia que puede tener para el futuro tener buenos políticos que tomen buenas decisiones.

Y uno de estos ejemplos, como recordó Cristóbal Fernández durante el Foro SUR de esta semana, lo encontramos en las memorias de Alfonso Guerra, en las que narra cómo se fraguó que la primera línea del tren de alta velocidad en España uniera Madrid con Sevilla. El entonces ministro catalán Narcís Serra reclamaba que la primera línea debía unir Barcelona con Madrid, en contra de la opinión de Felipe González y del propio Guerra. Al final, se impuso el presidente con el argumento de que si no se tomaba esa decisión el AVE jamás llegaría a Andalucía. Y puede que tuviera razón si nos atenemos a los ejemplos de otras comunidades autónomas periféricas.

Es decir, que la red ferroviaria de alta velocidad llegara a Andalucía fue por una decisión eminentemente política y no técnica. Quizá, en esos años, lo lógico hubiese sido conectar Madrid con Barcelona y luego con la red europea.

Por ello, es tan importante que Málaga tenga siempre una representación de altura en las esferas de decisión, capaz no sólo de ser sensible a las necesidades de la provincia, sino de transmitir y explicar los motivos. Y al mismo tiempo una sociedad civil con el músculo e iniciativa suficiente para provocar esas decisiones.

Nadie pone en duda hoy la necesidad de una conexión ferroviaria con Marbella y Estepona, ni de la importancia estratégica de conectar el aeropuerto de Málaga con la red de alta velocidad o de apostar por el desarrollo del corredor continental frente al corredor Mediterráneo. Y para ello son imprescindibles decisiones políticas que, hoy por hoy, no se ven del todo claras.

Un destino de relevancia mundial como Marbella y Estepona y el resto de la Costa del Sol, con su aeropuerto internacional, debe aspirar a la excelencia en todos sus ámbitos, incluidas las infraestructuras. Por ello no hay que renunciar a que la línea Málaga-Marbella-Estepona sea de alta velocidad o, cuanto menos, de altas prestaciones (velocidad alta). La idea de prolongar la línea de Cercanías está bien, pero es claramente insuficiente. Hay que ser imaginativos desde el punto de vista técnico y actuar con ambición y sin complejos. Es verdad que es una inversión muy importante, pero está absolutamente justificada si se piensa de verdad en el futuro a medio y largo plazo de Málaga y la Costa del Sol. Que no es poco.

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