Bombas para la paz

ROSA BELMONTE

Fernando Fernán Gómez protagonizó en 1959 una película muy mala. En 'Bombas para la paz', un científico a punto de morir revela a su ayudante (Fernán Gómez) haber descubierto una sustancia que vuelve pacífico a cualquiera, como en ese relato de Margaret Drabble donde una investigadora recibe el Nobel por el descubrimiento del gen de la vanidad. El moribundo pide a su discípulo que perfeccione la fórmula y la use para conseguir la paz en el mundo. Cuando la tiene lista, se va a París a una conferencia que tienen los dirigentes mundiales y echa la bomba (parece Rita Barberá explotando petardos en el suelo). Todos se abrazan y firman la paz, aunque el efecto dura poco. Era un deseo muy de la época. Pero todavía en 1979 Concha Piquer pedía en 'Cantares', como las misses, la paz en el mundo. Hoy nos conformamos con la paz en Cataluña, con que no haya un Parlamento Jumanji. Y quizá la única solución está en la fórmula de una película mala.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos