Bicis, descamisados e incivismos

Ana Barreales
ANA BARREALES

En el metro de Madrid se movilizan contra el despatarre masculino en el transporte público -la campaña del #manspreading que se convirtió en viral en las redes sociales hace una semanas- porque allí no se estilan los descamisados. En Marbella, que no hay metro, ni posibilidad de despatarrarse en él, el Ayuntamiento está preparando una ordenanza antidescamisados. Porque no es sólo cuestión de estética ni de civismo, que también, sino de higiene. ¿Quién se sentaría en el bus donde ha estado un tipo a pecho descubierto y probablemente sudado?

Siempre que una campaña de este tipo tiene éxito (si es que por éxito se entiende que la difusión sea masiva) tengo la sospecha de que está muy ligada a que incluye un término en otro idioma. Y queda mucho más moderno escribir algo con la etiqueta #spreading, que #despatarre. Eso de que se suma más la gente por moda que por ordenanza municipal es una teoría sin confirmar, pero el ayuntamiento de Marbella haría bien en buscarse alguna etiqueta tipo #shirtless o similar para rechazar a los descamisados.

Puede que los practicantes consideren que hace calor y están más fresquitos así. Entonces, ¿cuando les pongan una mesita delante pondrán las piernas encima o cuando lleguen al tren se quitarán los zapatos y habrá que aguantarse también? Pues no.

Está muy de actualidad hablar de comportamientos incívicos y recientemente la directora de Tráfico puso el acento sobre los ciclistas y la posibilidad de que se midiese su conocimiento de las normas de tráfico, sin especificar si a través de un carnet o cómo.

No parece que el incumplimiento de las normas se deba al desconocimiento. Probablemente, la mayoría somos igual de cívicos o incívicos como conductores de coche, de bici o como peatones. El temor a una multa no nos convierte en personas más respetuosas y educadas, pero nos quita las ganas de incumplir las normas.

Sí es verdad que el contexto hace mucho: es más difícil tirar cáscaras de pipas al suelo en una plaza muy limpia y viceversa. Y también es más sencillo, aunque sólo sea por vergüenza torera, respetar las normas de circulación cuando todos los que están alrededor lo hacen. Si los camiones y furgonetas consideran que el carril bici es su sitio natural para carga y descarga, los peatones lo cruzan sin mirar o se ponen a andar por él por la sencilla razón de que está más libre y no pasa nada, pues lo normal es que los ciclistas invadan las aceras con naturalidad o circulen por la calle dejando de lado el carril bici. Eso sin entrar en que es uno de los medios de transporte menos contaminantes y ruidosos.

Centenares de personas hacían cola el viernes en la puerta de un hotel de Málaga para el casting de Gran Hermano 18. Gente cuya máxima aspiración es hacerse famosa 'liándola parda' en la tele y que lo vea toda España. ¿Qué civismo esperamos?

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