La Rotonda

Ahora, a Berlín

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

ENTRE las muchas alegrías que nos dio el turismo en el pasado 2017, con cifras récords, el único 'pero' fue el descenso del turismo nacional, tanto en Andalucía como en la Costa del Sol, que no en Málaga capital, que sigue batiendolos registros habidos y por haber pese a que las cifras presupuestarias del Área de Turismo son casi de risa. Por eso, este año, los que entienden de esto (que no son muchos, por cierto), la cita en Fitur tenía un doble objetivo: buscar y atraer al turismo nacional y no sólo contrarrestar los números negativos sino, incluso, ponerlos 'en azul'.

Aunque Paradores haya sido el expositor premiado en la feria madrileña, que entra en su recta final con las jornadas abiertas al público, si duda el que más expectación y ambiente ha tenido ha sido el de Andalucía, donde el ambiente no ha parado ni un momento. Turismo Andaluz ha sabido hacer un espacio expositivo cómodo y moderno, y con una gran luminosidad.

Los datos turísticos de España merecían más, mucho más, que una extraña (por la hora) declaración de resultados por el presidente del Gobierno en Roma hace unos días, Cualquiera otro le habría dado el boato que merece haber desbancado a Estados Unidos como segunda potencia mundia. Pero ya se sabe que la política de comunicación del actual Gobierno campa por los más absolutos despropósitos. Les juro que si servidor hubiese sido presidente del Gobierno de un país (afortunadamente no es así) que alcanza la segunda posición en la clasificación mundial turística, la que se lía no es poco, porque el tema es muy importante y porque además, el líder, Francia, está 'a la vuelta de la esquina'. Hay que presumir de turismo, hay que presumir de datos, hay que anunciarlos en alto, y hay que decir que no hemos alcanzado el techo, que podemos seguir avanzando. Desde luego, alcanzar tales logos con Puigdemont y Colau tiene un mérito hasta triple Lo de turismofobia es un invento de la 'neo izquierda', que aún no sabe dónde tiene que ponerse. Sea como fuere, en Fitur se ha notado una pleitesía mundial hacia España y en España un reconocimiento evidente a Andalucía y a la Costa del Sol. Los datos del Caminito del Rey son para una tesis doctoral. Los de Málaga, con 2,3 euros por ciudadano de presupuesto turístico, para creer en los milagros. Pese a la falta de dinero, el sentir de todos es que hay que evitar actos casposos como el del Florida Pimpi, para nada acorde con la realidad, gozosa, de la capital de la Costa del Sol. Marbella, por contra, ha sumado muchos enteros y ha vuelto a pegar un puñetazo en la mesa: no es lugar para turismo de cangrejeras, y el que lo quiera entender, que lo haga. En medio de todo se ha echado de menos una mayor presencia de lugares emblemáticos como Torremolinos: entre la suma de Marujita Díaz comiendo boquerones y el baile retro y no hacer nada tiene que haber un punto medio, que es donde dicen está la virtud, vaya a ser que 'la muy industrial' ciudad torremolinense no considere al turismo como pieza clave de su economía...

No ha sido un Fitur más. esta vez los objetivos estaban claros. Ahora, a Berlín...

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