BÁRBARA SUPERSTAR

FRANCISCO MOYANO

NO acostumbra a jugar a la lotería, pero el veintidós de diciembre recibió un premio gordo: el presidente de la Agrupación de Cofradías de Marbella le comunicó que había sido designada, por unanimidad, pregonera de la Semana Santa de 2018. A pesar de que no era día veintiocho, pensó que podía tratarse de una inocentada y necesitó de confirmación. Esa duda no es más que la muestra de la sencillez y humildad que le caracteriza y que le lleva a obviar su calidad profesional y humana. Lo verdaderamente extraño es que hayamos tenido que esperar tanto tiempo para que Bárbara Ivonne de Cárcer Moreno nos anuncie la Semana de Pasión. Desde hace más de veinte años lleva retransmitiendo los desfiles procesionales de Marbella; no solamente eso: vive a pie de ámbito cofrade todo el proceso de organización de una estación penitencial. Junto a ella he aprendido lo que sé del mundo cofrade; no pude tener mejor maestra. Gracias. Bárbara es un miembro más de la familia de muchos hogares marbellíes; no sería lo mismo los carnavales o las diferentes ferias de nuestro término municipal sin su presencia, dejándose llevar de una metamorfosis en su vestuario y resortes narrativos que le hace encajar extraordinariamente en el paisaje propio de cada acontecimiento. Si digo que Bárbara es una comunicadora al margen de modas y obstáculos no hago más que afirmar una obviedad que los espectadores comprueban a diario. Dada su incesante actividad, puede parecer un misterio cuándo duerme esta mujer. Llegó a Marbella en 1973 y muy pronto fue convirtiéndose en marbellí de corazón, ese corazón que pone en todo lo que hace. Llegó como arquitecta de interiores, los estudios que había realizado, por recomendación paterna, pero también había recibido formación audiovisual (su verdadera vocación) y comenzó a desarrollar el periodismo en esta ciudad. Primero como 'free lance' para varios medios y, desde hace veinticinco años, en Radio Televisión Marbella. A pesar de que no tiene horario en su dedicación laboral, ha logrado tiempo para criar a cuatro hijos de los que andan erguidos sobre dos piernas y otros muchos que lo hacen a cuatro patas: sus perros. Su amor por los canes es una especie de virus altamente contagioso; lo he vivido en primera persona. No ha pasado por Marbella personaje del mundo de la cultura, el espectáculo, la política, la sociedad en general, que no haya sido entrevistado por Bárbara. Posee la virtud de entrevistar a niños y salir airosa. Fue presidenta de la Cruz Roja en Marbella a mitad de los años ochenta; desde hace quince es rotaria y presidió el Rotary de Marbella entre 2012 y 2013. Hubo un acontecimiento en su vida al que seguramente le habría gustado cubrir informativamente: su boda. El escenario fue la parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Madrid; la señorita Bárbara Ivonne contrajo matrimonio con Ernesto Caparrós, oficiando el enlace el padre marianista Juan Carlos González de Suso. Reflejaron las crónicas del momento que apadrinaron el matrimonio María Victoria Valderrama del pino, madre del novio, y José Luis de Cárcer Ruano, padre de la desposada. Entre las muchas personas que firmaron como testigos se encontraban su madre, Carmen Moreno, sus hermanos, el duque de Dato y el conde Lizárraga. Pronto comenzaron a llegar los frutos del aquel matrimonio. Comenzó a salir de mantilla, acompañando a la Soledad, cuando era presidenta de la Cruz Roja, hermana mayor honoraria de la cofradía. Desde hace treinta, acompaña al Santísimo Cristo del Amor, con toda solemnidad y como un acto de solemne penitencia. Cuando llega octubre luce tan española prenda en el desfile de la Hispanidad de Nueva York. El próximo dieciocho de marzo pregonará la Semana Santa desde el altar mayor de Nuestra Señora de la Encarnación; será la primera mujer en hacerlo desde que don Fernando Alcalá lo realizara por primera vez en 1978. Sólo existe el antecedente de la conferencia que pronunció un año Paloma Gómez Borrero. Confiesa que tiene miedo escénico, a pesar de más de treinta años con un micrófono en la mano. Si algo caracteriza a Bárbara es su profundo sentido de la amistad llevado a la práctica a diario. Puede que tenga algún defecto (o dos), pero los ignoro y en caso de que existan, me remito a un cartel que siempre he tenido intención de colgar en casa y en el que se lee: «se prohíbe hablar mal de mis amigos».

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