Bajito

Antes de final de año un terremoto arrasará Los Ángeles

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Hace once años me crucé con Claudio Magris en el café de Trieste donde escribe y hace veintinueve con Loquillo en uno de Málaga. Magris se acercó a mí, pero al llegar a mi altura no se detuvo. Loquillo me pidió un cigarro pero no se lo di. El tabaco entonces era muy barato, pero yo no fumaba. Loquillo había actuado en la plaza de toros y la última canción empezaba con aquel «Siempre quise ir a L. A.». Si quiere fumar, que fume, aunque no sea bueno, pero que no vaya a Los Ángeles, mucho peor que fumar. La NASA ha asegurado que antes de que termine el año un megaterremoto sacudirá la ciudad angelical con un 99,9% de probabilidad, la misma que tiene Julio Iglesias de que su nuevo hijo sea su hijo. El nuevo hijo no es nuevo y un poco antes de negarle el cigarro a Loquillo leí en la prensa sobre su primera demanda. En una entrevista confesaba que en el colegio le llamaban 'Chabeli' y que eso era lo peor, no me extraña. Nos han enseñado que las familias son como en los cuentos, pero hay cuentos y cuentos. Un niño sin padre genera tristeza, pero un adulto buscándolo añade estupor. Tendemos a pensar que los adultos somos fuertes y ahí estaba Loquillo, borracho en su cadillac y con ganas de irse a L. A. Julio Iglesias no vive demasiado lejos de allí, así que debería pasar lo que queda del año en su casa de Ojén, aunque por poco se quema en el incendio de hace cinco años. Ayer se sintió en nuestra provincia un terremotito con epicentro en la costa argelina. En Los Ángeles ha habido otros terremotos, aunque dicen que este será peor. Repasando imágenes, las más impresionantes son del terremoto que supuso los disturbios raciales. Jóvenes negros sacando a un camionero blanco de la cabina y pateándole la cabeza cuando ya había perdido el conocimiento. Aquí no somos tan racistas y también se lo hacemos a los blancos, como esos simpáticos muchachotes cultivados en el gimnasio que se pelearon en Marbella, no muy lejos de Ojén.

¿Aceptaríamos refugiados de Los Ángeles? Saber que en tu ciudad la tierra se abrirá antes de Nochevieja es como vivir en un país en guerra. Yo me iría con la música a otra parte, si me dejaran. Al menos tengo el color más adecuado, lo cual es una suerte porque no lo elegí. Entran ganas de quedarse en Málaga, a pesar del ruido. Se superan los niveles permitidos hasta en las calles peatonales. ¿Por qué hablamos tan fuerte? Ahora las comunidades de vecinos quieren poder vetar los apartamentos turísticos. ¿Y los pisos de estudiantes? Aquí no hay quien duerma. No tengo ningún problema porque mis vecinos hablen en otro idioma, sean refugiados o turistas, lo que no soporto es que hablen a voces, como en el AVE. Para conceder la nacionalidad no habría que preguntarles por el nombre de la alcaldesa de Madrid, bastaría con pedirles que hablasen todo lo que tuviesen que hablar, pero bajito.

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