Ayuntamientos paralelos

Mirando al mar

JOSÉ MANUEL BERMUDO

Han transcurrido pocos días desde que se materializó la moción de censura en el Ayuntamiento de Marbella, pero los suficientes como para que hayan abundado los análisis y todo tipo de opiniones en torno a lo ocurrido. Algunos han considerado que Marbella está una vez más dividida ante los cambios políticos, pero es muy posible que esta afirmación sea inexacta, sobre todo en lo de una vez más.

Esta ciudad tiene unas características tan especiales que no se puede hablar de dos partes distintas en torno a la política local. Siempre han existido múltiples núcleos de opinión que se han diferenciado en mucho en sus planteamientos, tantos como intereses, sobre todo económicos, que hay en este municipio. Y da igual quien gobierne en el consistorio, que las diferentes variantes de opinión continuarán de por vida. Porque esa vida es muy diferente para muchas personas que viven en esta tierra y no tienen apenas puntos de conexión entre unas parcelas y otras.

Las mismas críticas se oyen ahora que hace quince días, sólo que han cambiado de bando, pero seguimos viviendo en la misma linea. Es de agradecer que en el pleno de cambio de alcaldes no se produjesen iniciativas polémicas que hubiesen satisfecho las espectativas de algunos (no todos) medios informativos que venían a buscar sangre con la mente puesta en anteriores experiencias en las que teníamos hasta folclóricas de por medio (que después se retiraron por el foro ante el cambio de situación).

Parece que no han existido grandes traumas en los cambios, quizás porque la ciudadanía no está dispuesta en participar en polémicas gratuitas que no conducen a nada. Se impuso una vez más una mayor parte de la indolencia característica de esta población, que a veces es hasta buena.

Pues bien, terminadas las cuestiones teóricas (al menos así parece de momento), ha llegado la hora de gobernar, de que los nuevos en los cargos, que ya tuvieran experiencia durante los ocho años que siguieron a Gil, pongan en práctica sus soluciones a aquellos aspectos del anterior gobierno que han criticado permanentemente. Si son lo suficientemente listos y prácticos sabrán cuáles han sido los puntos débiles del anterior gobierno y atacar con toda la artillería.

También habrá que estar espectantes ante el nuevo gobierno bipartito (no lo olvidemos) que encabeza Ángeles Muñoz, sobre todo por cómo se va a organizar la Tenencia de Alcaldía de San Pedro Alcántara. Hace tres años no existía esta tenencia por decisión del Partido Popular, que ejercía su poder de mayoría absoluta. Ahora, necesidad obliga, la casona sampedreña que antiguamente fuera sede de las escuelas públicas, parece que albergará más poder de gestión que en toda su historia (¿verdad Manuel López?), porque según los primeros datos las diferentes delegaciones municipales tendrán su desdoblamiento en San Pedro, administrando un presupuesto que se dice que será de dieciocho millones de euros.

Es evidente que no hay que adelantarse a los acontecimientos, pero conviene reflexionar y preguntarse sobre la conformación de los departamentos municipales. Por ejemplo, después de una etapa en la que la delegación de Cultura ha sufrido las mayores críticas de su historia, vuelve a ocupar la responsabilidad de este departamento la antigua concejal Carmen Díaz, añorada por muchos, pero lo hará en calidad de personal contratado, como directora general, lo mismo que ha ocurrido en los dos últimos años con Gema Midón, que no solamente ha sido en su mayor parte concejala de San Pedro sino que ha desmantelado todo el aparato cultural existente. Que pasa, que Carmen Díaz puede que sea solo responsable de la cultura en Marbella, pero no en San Pedro, donde habrá una persona contratada, quizás la propia Gemma. Pero ¿que va a pasar con las otras delegaciones? No me imagino a Kika Caracuel siendo la concejal de Urbanismo de Marbella y no intervenir en San Pedro porque hay un delegado de OSP en la materia. Y asi pueden ir pensando en todos los demás departamentos, con lo que además conlleva de contratación de personal en San Pedro, porque concejales no tienen. Piénsenlo. Quizás no sea tan fácil gobernar. Y, evidentemente, habrá que verlo.

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