Ayer

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

España es un octubre sin Estado. Un clamor en la calle que no rompe el silencio del despacho. Un tratado de leyes sin amo que se pierden entre requerimientos sin marchamo. Un rincón en el ángulo oscuro, de su gobierno tal vez olvidada.

El primer día del mes décimo, cuando las nubes no fueron hojas, de nuevo en los colegios catalanes hubo urnas. Las de una consulta sin derecho pero con la propaganda que todo lo agranda. A la secesión llegaron colas con más votos que personas, a unas puertas sin precinto y mozos de escuadra sin cojones y gorras corinto. El trabajo abnegado de nuestros policías nacionales y guardias civiles no fue suficiente para combatir tanto desvarío independentista con la razón de nuestro Estado. Abandonados a su suerte, fueron presa fácil para radicales sin revolución, corresponsales internacionales a sueldo y políticos del montón. Nadie que sienta la deuda contraída con los nuestros olvidará las horas de ese día, llenas de furia y acoso siniestro.

El pasado martes cuando la cena estaba servida, nuestro rey Felipe VI hizo de español primero y refiriéndose a los que se sienten amenazados y están ciertamente preocupados, sentenció: «Les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos». La esperanza regresó a los hogares españoles y de nuevo quisimos confiar en los que deben defender lo nuestro. Le siguió el miércoles, y después el jueves con todos sus minutos y sus miedos, con noticias preocupantes desde colegios y hoteles donde el totalitarismo se hacía presente, y se acorralaban a niños y adultos de forma indecente. Llegó el viernes con su promesa de ley, y comprobamos que el Gobierno en boca de su delegado en Cataluña pidió en TV3 disculpas por la actuación de nuestra Policía y Guardia Civil, Trapero salía de la Audiencia Nacional sin preocupación por su trasero y el Consejo de Ministros aprobaba con prisas que el poder financiero pudiera salir de Cataluña sin enredo. ¿Cuánto debemos aguardar más para poder escuchar el levántate y anda que nuestro Gobierno nos prometió?

Es verdad que Cataluña no tiene un mañana, pero España no debe ser ni un solo día más un ayer.

Fotos

Vídeos