Atención Primaria en positivo

Atención Primaria en positivo

En la actualidad, la Atención Primaria no se reconoce fuera de ofrecer una atención 'ambulatorizada' a las demandas de los ciudadanos. Su papel como posible nivel asistencial vertebrador de la salud de nuestra sociedad es sólo un espejismo

La medicina de familia es la cenicienta de la Sanidad en España. Los responsables políticos sanitarios se encuentran cómodos otorgándole ese papel año tras año. La salud de la población tiene mucho que ver con la fortaleza y calidad de su Atención Primaria. Nadie puede discutir el papel indispensable del primer nivel de atención sanitaria en el cuidado de los enfermos y su repercusión en la salud de la sociedad en general. Los indicadores sanitarios así lo certifican.

En los años 80 se protagonizó la primera reforma de la Atención Primaria de la España democrática que construía los pilares de su Estado de bienestar y no podía seguir tolerando la atención médica dispensada en el modelo de ambulatorio.

Para esta reforma se necesitó del concurso de un nuevo médico formado en la globalidad y en la complejidad, que abriera de forma sencilla y accesible la puerta al ciudadano a su sistema sanitario nacional y público, y ese era el médico de familia, el especialista en personas.

Los nuevos médicos de familia comenzaron a conformar su rasgos definitorios e identitarios. Creímos que nos habían tocado con la varita mágica. Se acortaba la distancia con los especialistas hospitalarios en materia de formación, de prestigio profesional, de remuneración y encima nos encontramos con una recién estrenada nueva estructura, los actuales centros de salud. Fueron años de salud y trabajo con sentido.

Para desgracia de los médicos de familia hace unos años la manillas del reloj se acercaron a las doce, y todo comenzó a desvanecerse. La accesibilidad mal entendida resumida en la conocida 'demora cero' y el control sobre su gasto directo e inducido se convirtieron en sus nuevos señores, y el nuevo modelo de Atención Primaria se desdibujó en exceso.

Con la crisis económica se acentuaron los males, la medicina de familia se quedó fuera de la Universidad, los jóvenes médicos no la eligen en el MIR como primera opción, y sus condiciones profesionales y laborales cada día han empeorado sin disimulo.

En la actualidad, la Atención Primaria no se reconoce fuera de ofrecer una atención 'ambulatorizada' a las demandas de los ciudadanos. Su papel como posible nivel asistencial vertebrador de la salud de nuestra sociedad es sólo un espejismo. En los centros de salud se atienden no tanto a pacientes con enfermedades crónicas, sino a ciudadanos con demandas crónicas. No podemos focalizar el esfuerzo en los que más nos necesitan, ni comenzar a desechar medidas sin ningún valor añadido si no se piensa de forma seria en gestionar de alguna forma la demanda. Las esperanzas que se pusieron en la gestión clínica para dar un salto de calidad en el servicio y en la sostenibilidad del sistema fueron sólo cantos de sirena. A día de hoy ni ayuda a la gestión, ni mucho menos, a la clínica.

Ante esta grave situación, los ciudadanos y los profesionales exigimos a los responsables que se pase de la política de las promesas a la realidad de los hechos. Se necesita una segunda reforma de la Atención Primaria, que sepa dar respuesta a las complejas nuevas demandas de los ciudadanos, y que dé por finalizada de una vez por todas la infrafinanciación económica de la misma, así como la poca acertada gestión de los recursos humanos.

El Colegio de Médicos de Málaga ha expuesto en reiteradas ocasiones que en los próximos diez años se jubilarán un total de 2.483 médicos en nuestra provincia, lo que supone casi un 31% del total de los que ejercen en la actualidad. Este hecho añade un futuro poco halagüeño para la Atención Primaria malagueña, y exigirá un cambio de 180 grados en la política de contratación y fidelización de médicos de familia y de recambio de los mismos.

En un reciente informe de la Comisión Europea confeccionado por la European Health Management Association se alerta a los países que van a sufrir dificultades en la contratación y retención de personal sanitario, y les recomienda que las autoridades sanitarias deben «crear ambientes laborales que ayuden a la contratación y retención, para dar apoyo al trabajador durante las distintas etapas de su vida (como medidas específicas para empleados con niños, trabajadores envejecidos, etc.)». Algo que parece ciencia ficción en la actualidad.

Las autoridades sanitarias han expuesto en muchas ocasiones que no encuentran médicos para trabajar en la Atención Primaria pública. El problema tan importante que se está viviendo en la actualidad tiene que ver en parte con el nivel bajo de retribución de los facultativos en la Atención Primaria, que no atrae a las nuevas generaciones, así como a las poco atractivas condiciones laborales en las que deben desempeñar sus funciones, con consultas masificadas habitualmente.

Para que Málaga pase de ser una provincia en el ámbito público que exporta médicos a ser destino de elección de muchos de ellos, desde las autoridades sanitarias se tiene que tener la disposición de escuchar las demandas y medidas propuestas que vienen de la mano de los profesionales.

El Colegio de Médicos de Málaga de forma institucional siempre estará del lado de los médicos para encontrar soluciones a la crisis en la Atención Primaria. Con la campaña #DignidAP: Atención Primaria en positivo quiere hacer justicia visible al trabajo diario del médico de familia, porque dignidad debe ser el nombre de la nueva Atención Primaria.

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