Atar a los dóbermans

El rayo verde

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

Entre las muchas incertidumbres que encierra la situación política nacional, es de analizar si el Partido Popular va a saber estar a la altura. Ya hemos visto que lo ha hecho el PSOE, que ha aparcado veleidades sobre plurinacionalidades y otras palabrejas y ha puesto todo su peso en el respaldo al Estado de Derecho. Dudo mucho de que en el caso contrario el PP hubiera respaldado a un Gobierno del PSOE ante una crisis similar. No hay más que recordar la recogida de firmas contra el Estatut en mesas petitorias durante el mandato de Zapatero el recurso a TC, etc. Me pregunto si el PP va a sujetar a sus dóbermans, si va a dar orden de silencio a los bocazas ultras que alberga en su interior, en aras de la pacificación que tanto necesita esta sociedad. O si por el contrario va a aprovechar la crisis del país, tan grave y dolorosa, para endurecer aún más sus posiciones y amarrar ese voto extremista que se está viniendo arriba.

La maniobra de convocar elecciones para el 21 de diciembre al amparo de 155 ha sido una jugada maestra, sin duda, porque ha puesto fecha de caducidad a la ocupación de la Generalitat y un horizonte a la posibilidad de normalización de la crisis catalana. Pero el problema está lejos de resolverse. El encarcelamiento dictado por la jueza Lamela contra el depuesto Govern tiene ya respuesta en un duro calendario de movilizaciones. Vuelve el pellizco en el estómago.

Si hasta ahora el relevo de la Administración independentista se ha producido con normalidad y un éxito incluso inesperado, el PP tiene que saber administrar esta victoria. Algún día esto pasará y volveremos a atender a la crónica judicial de su corrupción, que va a dar tardes de gloria. Ahí esta la inculpación hacia Gallardón y sus altos cargos, el durísimo alegato de la fiscal que da por demostrada la caja B del partido, etc. Pero parece que el PP puede tener la tentación de creerse impune y seguro de que va a seguir detentando el poder durante largos años.

Los signos en este sentido son preocupantes, y entre ellos se advierte la nueva ofensiva del PP-A contra la jueza Núñez Bolaños, la sustituta de Alaya, a la que no han parado de intentar recusar, ahora por su cuñada, que trabaja en Idea pero no ha tenido ningún poder de decisión, o por su marido. Lo que no se dice es que éste sacó su plaza en la Junta en 2003, mientras que Emilio de Llera fue nombrado consejero en 2012, nueve años más tarde. En el reciente debate parlamentario de las enmiendas de totalidad de los Presupuestos Juanma Moreno se permitió hablar de «los millones de euros defraudados por los casos de corrupción del socialismo». Ayer reunió a todos sus parlamentarios con Rafael Hernando.

Tengamos paz y prudencia, por favor.

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