Sed

El 1 de octubre se convertirá en un desgraciado día en Málaga

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

En el balance de su mandato, el alcalde ha destacado la proyección internacional de Málaga. Davidovich, por ejemplo, ha ganado el campeonato de Wimbledon 'sin despeinarse' y Mila Azul ha hecho en la noria un reportaje verde. Mientras el tenista malagueño colocaba en su sitio la bola, la modelo ucraniana se fotografiaba en pelotas. El reportaje se ha hecho viral en las redes revueltas, ganancia de pecadores. En los autobuses de la EMT no se permite entrar sin camiseta, menos mal, pero Mila Azul subió con la blusa, aunque luego se la quitase. Es verdad que con la llegada del terral sobra toda la ropa, pero lo cierto es que como esto siga así será difícil saciar la sed. La mitad de los municipios españoles corre peligro de despoblación irreversible, y los pantanos de Málaga corren peligro de secarse. El embalse de La Viñuela está ya a un tercio de su capacidad total y llega al umbral de sequía. La Plataforma de Regantes ha anunciado protestas si no se adoptan medidas y el Gobierno y la Junta han firmado un protocolo para depurar agua. ¿Pero cómo no estaba ese protocolo ya firmado y ejecutado? La agricultura subtropical será la primera afectada por los recortes de agua. Nos comeremos un chumbo, pero sin agua para tragarlo. Si no llueve, no llueve; sin embargo, se podría hacer más desde la Administración, donde a veces parece que con el problema del agua se lavan las manos, y podríamos hacer más sin salir de casa. Suspenso en agua, o sea: agua cate. El día D será el 1 de octubre, pues si las lluvias no llegan antes, la comarca oriental de la provincia entrará en estado de sequía. Menudo día el 1 de octubre. La elección de ese día es por el inicio del año hidrológico. Estamos en el año chino del gallo, sobre todo en Cataluña, y vamos a entrar en el año malagueño de la mojama.

Haría falta que el alcalde recordase la ecológica eficacia de sus duchas leves. Hace tres años y medio declaró que 15 litros de agua eran suficientes para una ducha completa, aunque una semana más tarde aseguró haber comprobado que en realidad bastaban con 11. La ciudad seca fue un hervidero de chistes, pero otro gallo nos cantaría si nos quedásemos con la esencia de sus palabras. El agua es oro y no nos damos cuenta. El derroche de agua debería estar penado, porque su despilfarro es una verdadera pena. Hemos sido castigados con esta desgraciada circunstancia que nosotros agravamos con nuestra vergonzosa apatía. El 2 de octubre será el día después y como nos descuidemos no habrá vuelta atrás. Nuestro natural e infundado optimismo tendrá que rendirse a la evidencia: veremos el vaso medio vacío. A los pantanos les queda poca agua y el fondo es fango, así que menos todavía. El grifo podría convertirse en una herramienta inútil.

Málaga pasa sin duda por un gran momento, pero estamos con el agua al cuello.

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