La rotonda

11,3 'Aquarius'

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Las costas andaluzas llevan 7.128 inmigrantes sólo en lo que va de año, según las estadísticas de la Junta. Es el equivalente a 11,3 tripulaciones completas como la que lleva el 'Aquarius' a bordo. De estos, 1.350 han sido menores. O sea, más de dos barcos. Sólo de niños y bebés. El Puerto de Málaga ha recibido en menos de seis meses hasta 828 personas, o sea, más de un 'Aquarius'.

Lo que ha ocurrido con el buque de rescate de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, cuyos pasajeros serán previsiblemente acogidos en España tras el vergonzante rechazo de Italia y Malta, ha servido para llamar la atención de la opinión pública, si quiera por unos días, del drama que está ocurriendo a diario frente a nuestros ojos, aunque no lo queramos ver. Nadie puede perder de vista que los 'Aquarius' llegan al litoral español a diario, en un goteo interminable de pateras que cruzan el mar de noche, abarrotados de mujeres embarazadas, de recién nacidos para los que no hay abrazo de madre ni mantas suficientes para hacer frente al frío y la humedad de la travesía hacia el paraíso. También hombres, muchos hombres jóvenes, que escapan de la guerra y del hambre a partes iguales. Demasiadas veces las ilusiones se van a pique con un golpe de mar, y entonces es cuando fracasamos todos como civilización.

Europa tiene una oportunidad, pero lo está afrontando como un problema. Es un error histórico que se estudiará cuando se analice con perspectiva el inicio del siglo XXI. La actitud italiana de negar el amarre en sus puertos es pueril, irreconocible en un país con tanta historia, que parece no haber estudiado nunca la suya propia. Van a seguir viniendo porque no hay valla suficientemente alta ni frontera vigilada para el que no tiene nada que perder. Jim Morrison dijo aquello de: «La vida duele mucho más que la muerte. Cuando la Muerte llega, el dolor termina». Sólo desde este prisma se puede entender qué se siente en la oscuridad de la noche a bordo de una barcaza a la deriva.

Todavía hay esperanza. Siempre la hay, mientras haya vida. Europa puede y debe afrontar la situación como lo que es, el conjunto de naciones más desarrolladas del planeta. Dicen los astrólogos que estamos en la Era de Acuario. El musical 'Hair' y la película que dirigió años más tarde Milo&scaron Forman contienen en su banda sonora una célebre canción. Entre sus versos, me quedo con estos: «Armonía y entendimiento / Solidaridad y confianza / No más falacias o sarcasmo / Sueños vivos de visiones doradas / Revelación mística y cristalina / y verdadera liberación mental / ¡'Aquarius'! ¡'Aquarius'!

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