El ángulo obtuso

:: José Ibarrola
:: José Ibarrola
POR AHORA

En política y en el resto del orden de las cosas y la vida lo obtuso es un fraude. Un problema erróneamente resuelto nunca da la solución acertada, porque ninguna mentira es verdad

JOAQUÍN L. RAMÍREZ

En geometría los ángulos miden la cantidad de giro y, de los posibles, el obtuso -que es un ángulo oblicuo- es aquel que refleja más de 90 grados y menos de 180. En nuestro idioma usamos también la palabra obtuso para referir varias cuestiones. Un razonamiento obtuso suele ser aquel que usa una persona que no comprende aquello que se le expone oponiéndose a toda lógica y aferrada a su idea original sin atender razón o prueba en contrario.

En la política muchas pasiones y extraños procesos mentales hacen a muchos plantear y defender posturas realmente obtusas que ya no nos llegan a sorprender en demasía dada su penosa habitualidad.

Si el rapero Hasel llama carcelero a Ortega Lara o insulta a Miguel Ángel Blanco, banaliza su cruel asesinato o arremete contra Mari Mar Blanco, estamos en la férrea postura de quien traslada su despunte, desnorte o lerdo proceso mental, a las ondas y las gentes con la parsimonia de una mente obtusa.

Del mismo modo, si un iluminado propone que el catalán sea lengua cooficial en todo el territorio de Aragón por recoger el hecho cierto de que determinadas localidades de la llamada «ribera» lo usan, y están en su derecho, sin duda estará echando mano de la parte más obtusa de su natural inspiración.

Realmente, si echamos cuentas y pensamos en cualquier postura extraña, irracional, defensora de lo injustificable, etc. siempre encontraremos partidarios. Es chocante pero es cierto. Y hace mucho que con demasiada normalidad vemos y oímos defender y plantear lo obtuso como una planta más de las que forman parte del parque.

Si se analiza el tratado de la Unión Europea con la mínima serenidad, todos podemos deducir que una región secesionada que pudiera convertirse en un nuevo estado, quedaría fuera de la UE. Pues bien, un día sí y otro también los independentistas lo niegan con la contumacia y cabezonería del irracional. Y da igual que las instituciones europeas se pronuncien individual o colegiadamente, los activistas y los dirigentes afirman que lo visto y anunciado nunca pasaría. Es como despeñarse negando la pendiente y la ley de la gravedad.

Cuando Sánchez se va a Barcelona y con Iceta expone su «plan para Cataluña» dando ciertas alas a los adalides de la insolidaridad y la traición a las leyes y el estado de derecho, sin duda protagoniza el despunte. Si se plantea un referéndum ilegal, una secesión imposible e inviable y un auténtico golpe de estado, personarse y avalar la relatividad es algo penoso. Venir con federalismos impensados y nunca desarrollados, así como con propuestas dinerarias y de inversiones que rompen con el principio de igualdad, hace extraño pensar que su vocero sea de izquierdas o que la reflexión sea ejercicio propio.

De todos modos, la cosa no queda ahí. La presencia de la Ikurriña en las fiestas de San Fermín alumbrada por el alcalde de Pamplona o la derogación en la Comunidad Navarra de la Ley de Símbolos impulsada por su presidenta Usúe Barcos, son ese tipo de decisiones que ni el más aplicado entiende. ¿Hacer a Navarra satélite del País Vasco es una misión inteligente, honesta o democrática? Violentar a la mayoría, arrastrarla por laberintos calenturientos maniqueos con inexistentes explicaciones e imponiendo hechos consumados, son otra manifestación de la endogamia más torticera y la cesión tributaria a la región tenida por superior de quienes estafan su intelecto y el de su naturales.

En política y en el resto del orden de las cosas y la vida el pensamiento obtuso es un fraude a las ideas y a la racionalidad. Se puede ser líder usando la trampa, la mentira o la mera teoría de lo verosímil, se puede conducir masas con la torpeza propia o intentado hacer valer la ajena; es posible engañar para lograr conseguir determinados fines, pero lo que nunca se va a tener es la razón. Un problema erróneamente resuelto nunca da la solución acertada, porque ninguna mentira es verdad por mucho empeño que se le ponga. La paliza de Alsasua de 30, 40 o 50 ciudadanos a 4 -dos de ellos guardias civiles- es un hecho objetivo, no un montaje policial o judicial, y ningún antecedente, hecho, ideología o pasión, lo podrá nunca justificar. Tampoco hay manifestación alguna que pueda aquilatar el hecho agresor, el abuso y el crimen. Pensar o vivir en obtuso es traer el cubismo a la vida y no es respetable ni posible.

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