Los ángeles custodios

Málaga les dijo que no están solos. Y lo merecen

JESÚS NIETO JURADO

Será porque llueve más de lo acostumbrado, porque entre la humedad y estos días tristes ando como más sensible, y lo que cuenta el periódico se lo acaba llevando uno a lo más profundo. Quién sabe de esos secretos motores que modifican el ánimo. Y sí, a pesar del postureo de algunos, a pesar de todo, me emocioné cuando vi la unidad política en la manifestación del sábado. Antes me fueron llegando 'guasaps' que incidían en lo doloroso y en lo justo: que Policía y Guardia Civil dejen de mendigar frente a mossos y ertzainas.

La respuesta de Málaga a uno de los principales errores del sistema autonómico me dejó un grato temblor de esperanza. Eran de todos los partidos, de todos los espectros, detrás de una pancarta que en este tiempo de reivindicaciones vacías es de las más justas. Su lucha y la de los pensionistas es mi lucha.

Pensé en aquellos años en Ávila y Valdemoro, o en los años de plomo en los que se nos fueron tantos por el Norte. Sentí que la ciudad tiene alma y que responde a estos ángeles custodios; hoy que la democracia empieza por la equiparación salarial y acaba cuando el Gobierno reconozca a sus funcionarios en primera línea.

Hago memoria de un primer destino policial donde Cristo perdió el mechero, y luego veo a Trapero chuleando sus Winstons, como un Eastwood charnego, y finalmente caigo en la cuenta de que en esta lucha -de picoletos y de maderos- nos jugamos mucho. Y nos la jugamos todos. La ciudad respondió, como bien sabemos que es la primera en el peligro de la libertad y de la dignidad. Que un número de la Benemérita cobre menos que un mosso engalonado y con los brazos cruzados es uno de esos fallos de la construcción nacional con los que tragamos y transigimos: acaso para que los periféricos dejen de chantajearnos por encima de nuestras posibilidades.

Desde las altas esferas se vienen a olvidar del trabajo de amigos de mi edad en comisarías donde hay más desconchones de los necesarios, y de tantos otros que se dejan el alma y la crisma en las buitreras más altas de los Picos de Europa cuando un guiri desafía a los elementos. Se sabe que Zoido los dejó a su merced cuando 'el piolín' y los primeros días del Golpe en Cataluña, y se sabe que España entera les dijo que «no estaban solos». Que los aplaudieron cuando salieron de madrugada desde la Comisaría de Los Corazones rumbo al territorio erizado de la CUP y sus secuaces.

Fueron entre 20.000 y 30.000 según la organización. El mundo entero -Israel, Francia, USA- aplaude a nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, pero en esta España plurinacional el honor y la profesionalidad no acaban de tener sitio. La herida duele por donde respira, aunque sabemos de largo que no van a callar. En Málaga han visto que no están solos, y abandonarlos ahora sería algo así como implosionar un sustento de nuestra propia democracia.

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