PP Y CS EN ANDALUCÍA

Andalucía en el dieciocho

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Juanma Moreno quiere ser presidente con la ayuda de Ciudadanos. De otra forma sería creer en un milagro, el de una mayoría absoluta imposible no solo para él, sino también a día de hoy para todos los demás aspirantes al despacho de San Telmo, incluida su actual inquilina, Susana Díaz. Lo que ocurre es que lo endiablado de la política le obliga a Moreno a hacerle zancadillas al partido naranja, ante el aviso del mismo color de poder engullir al PP en la tormenta electoral próxima. No en Andalucía, pero sí en España.

Muchas circunstancias interfieren de manera negativa en la carrera de Moreno a San Telmo. Muchas más que cuando se presentó por primera vez en marzo de 2015. Entonces era un desconocido y eso jugaba en su contra, pero su partido gobernaba todavía con mayoría absoluta en España y en Andalucía era también hegemónico en votos, con alcaldías en las ocho capitales de provincias. Aquel capital político desapareció en meses. El PP sigue gobernando en España, pero en minoría y acuciado por juicios de corrupción y el conflicto catalán. Los populares solo conservan alcaldías en tres capitales andaluzas: Málaga, Almería y Jaén. Su estructura en algunas provincias está tocada por las divisiones internas. La marca PP está en horas bajas y con Ciudadanos pisándole los talones en el ámbito nacional según las encuestas.

La factura por el descalabro en Cataluña llega también a Andalucía. Sean cuando sean, las andaluzas serán las siguientes elecciones en España y además antesala de las municipales, resto de autonómicas y europeas. Mariano Rajoy y la cúpula del PP han señalado Andalucía en el mapa de Génova como objetivo prioritario para recuperar la fortaleza del partido. De ahí los dos grandes actos previstos en Málaga el 17 de marzo y la convención nacional de abril en Sevilla. Son las dos provincias andaluzas que más diputados aportan al PP tanto al Congreso como al Parlamento regional. Todas estas nuevas circunstancias se han colado como piedras en la mochila de Juanma Moreno para escalar San Telmo.

Moreno cree que con 40 diputados puede gobernar con el apoyo de Cs si este alcanza los 15 escaños

A día de hoy parece una proeza no solo remontar de 33 a 55 diputados, donde está la mayoría absoluta en Andalucía, sino ganar al PSOE (47 escaños) la partida de los pactos. Es decir, no se trata tanto para Moreno de ganar al PSOE como de ganarle a este la alianza con Ciudadanos en caso de que sumaran los escaños de la mayoría. El partido naranja es el único aliado posible después de que Teresa Rodríguez, con tantas ganas como él de ver a Díaz fuera de San Telmo, haya dejado claro que nunca facilitará un gobierno de derechas.

Moreno, que en mayo cumple 48 años, no se da por derrotado. Como le pasó a Griñán en 2012, es el más convencido de todos en el PP de que puede gobernar Andalucía a partir de 2019. Una fe en sí mismo que transmite optimismo a su equipo cercano, pero no a todos en el PP. Lo mismo que le pasaba a Griñán.

Para gobernar no hace falta ganar las elecciones y Moreno ya parece haber hecho las cuentas: Con 40 diputados puede llegar a presidente con el apoyo de Cs. Las encuestas que manejan de forma interna PSOE y PP coinciden en que el partido naranja experimenta una gran subida en votos y escaños. La batalla de aquí a las elecciones entre socialistas y populares radicará en que ese crecimiento sea a costa del adversario. En Cataluña se ha visto que Cs ha crecido tragándose el voto popular, pero también ha comido mucho del socialista. Para que esta cuenta del PP sea posible, este partido no solo tendría que crecer siete diputados al menos, sino que el PSOE perdiera algunos y Cs obtuviera 15 como poco. Ahora tiene ocho.

El conflicto para Moreno es cómo resolver su rivalidad con Cs sin romper puentes en este año preelectoral cuando la cúpula de Génova ha declarado la guerra al partido de Albert Rivera, como se vio en el mitin de Rajoy en Sevilla el pasado fin de semana y ayer con Moreno en Málaga, una provincia en la que gobierna su partido en la Diputación y el Ayuntamiento gracias a Cs. Marín se lo recuerda constantemente.

El PP busca frenar a Cs sin derribarlo del todo, para lo que quiere evitar que haga suyas las políticas populares del Gobierno fruto de pactos con el PP, entre ellas rebajas de impuestos. La misma estrategia servirá en Andalucía, solo que aquí se intentará hacer ver qué poco ha conseguido Cs del pacto de investidura con el PSOE y contrarrestar medallas como la de la supresión del impuesto de sucesiones, una iniciativa del PP rentabilizada por Cs.

Pero Moreno debe saber que el enemigo a batir en Andalucía no es Ciudadanos, sino el PSOE. La principal razón por la que no ha habido alternancia en esta Comunidad es porque el PP, el único partido con peso electoral para lograr desbancar al PSOE, no ha convencido lo suficiente al electorado andaluz durante los 36 años de su autonomía.

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