Andaluces guarros

Las redes sociales son buenas conductoras de calor y pueden llegar a quemar

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Las redes sociales son buenas conductoras del calor. Un guionista de una serie llamada 'Allí abajo' ha hecho una broma sobre los hábitos lectores de los andaluces y se ha quemado. Al menos la mitad de los que se han indignado, según las últimas estadísticas, no ha leído un libro en los últimos cinco años, eso la mitad de los de aquí abajo, porque por allí arriba es parecido. Todo nos lo tomamos demasiado en serio aunque es verdad que esta recurrencia a bromear con nuestra supuesta incultura es pesada. Esto es debido entre otras cosas a que nos comemos las eses, como hacía Luis Cernuda. Redoblar las eles o multiplicar las eses, como hacen algunos otros excelentes poetas, no suele estar penado, pero molestarnos no es la solución: mejor reírse y seguir leyendo. Manu Sánchez estuvo con nosotros justo antes de Semana Santa y dijo estar completamente a favor de la libertad de expresión en todas sus formas, pero añadió que al mismo tiempo hay que asumir las consecuencias de indignar a quien tal vez no se pretendía. Para eso lo ideal es la puntería, y medir, sin olvidar que si las bromas son todas blandas y no ofenden serán bromas de algodón para taponarnos los oídos y apaga y vámonos, aunque de momento parece que se va él, el bromista. Ya he contado alguna vez que presentando una novela en Madrid en un desayuno con periodistas, uno me preguntó si yo escribía tan bien para compensar mi forma de hablar.

Los desayunos con periodistas están bien siempre que esperes a terminar de masticar para hablar y que te limpies la comisura de los labios si hay fotos. Y aunque no haya. Lo mejor es ir ya desayunado y limitarte a dar sorbos cortos al café, pero da rabia desayunar antes de ir a un desayuno. En los desayunos formales los dulces son industriales y la industria contribuye a levantar el país, pero prefiero dulces artesanales cocidos en el horno de una panadería, así que por ese lado está bien lo de los sorbos cortos al café Santa Cristina, o Catunambú, café de curioso nombre. En aquella ocasión no me importó haber desayunado porque el periodista dio a entender que escribía bien, aunque hubiese añadido lo de para compensar, a lo que le respondí que qué tenía que ver una cosa con otra, hombre, que mi forma de hablar era meridional y además no elegida por mí pero tampoco rechazada y pasé a otra cosa, mariposa. Pero hemos tocado el tema del café y no lo voy a desaprovechar. Resulta que el café se descubrió en Etiopía y también hay grandes cafeteras en Colombia, Brasil y otras tierras sagradas. Pero Saimaza y Marcilla son holandesas y un alto directivo ha dicho en las redes, si será tonto el pobre, que España es un país fascista y ahora a Saimaza le están dando morcilla. Que diga lo que quiera, pero que asuma las consecuencias, como muchos asumimos las de nuestros actos, casi todos. Pero antes de molestarnos con las bromas sobre andaluces vamos a leer un poco más y, sobre todo, ensuciar un poco menos, so guarros.

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