Almuerzos políticos

Marín y Moreno, este jueves en el Parlamento. :: raúl caro. efe

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

LOS almuerzos o cenas de trabajo forman parte de nuestra cultura mediterránea. En la clase política abundan mucho, aunque casi siempre entre quienes militan en las mismas siglas, sean diputados o cargos de gobiernos. Hay muchas excepciones. Hemos conocido almuerzos entre portavoces de diferentes partidos en el Congreso para negociar votaciones. También cenas famosas, como la de Pablo Iglesias con el socialista José Bono cuando el líder de Podemos acababa de aterrizar. Las «reliquias» del PSOE (según los llama el equipo de Pedro Sánchez) tenían curiosidad por aquel joven con coleta que se llamaba como el fundador del partido al que quería y quiere derribar como en las justas medievales, de forma caballerosa. Hace dos semanas conocimos la cena de Susana Díaz con el primer ministro de Portugal, Antonio Costas, en Lisboa. Los dos, socialistas, pero sin lance por medio como los de Díaz y Sánchez. Tenía carácter privado, pero en realidad era muy institucional. Muchos almuerzos y cenas con políticos de la presidenta quedan en secreto. Era lo que parecía que iba a pasar esta semana con el almuerzo de Juanma Moreno y Juan Marín, pero al final se hizo público. El presidente del PP andaluz y el portavoz de Ciudadanos en Andalucía comieron juntos el martes al mediodía. Ha habido otro almuerzo político casi desapercibido: el jueves compartieron mesa y mantel el coordinador de IU Andalucía, Antonio Maíllo, y la coordinadora de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. Tanta comida puede resumirse en el siguiente titular: Los partidos andaluces preparan la cocina de las elecciones autonómicas.

Juanma Moreno invitó a Marín, aunque fue este el que pagó, según contó luego. Un detalle -el que lo contara- que puede interpretarse como que no se deja seducir por que le llenen el estómago. Porque la comida iba de seducción; Política, claro. Moreno sabe que no tiene nada que hacer con Marín esta legislatura. No suman para nada, aunque sí podría convencerle de que no respalde al PSOE en los Presupuestos. No ocurrió. El político naranja tiene palabra dada a Susana Díaz y esa lealtad a cambio de políticas, como la bajada de impuestos a las clases medias e incentivos a los autónomos, constituye el principal alimento con que llenar su alforja de logros cara a las autonómicas. Juanma Moreno no almuerza con Marín por el ahora, sino por el mañana.

Hay algo en lo que PSOE y PP coinciden respecto a Ciudadanos, el partido que les hizo votar juntos sobre Cataluña. Los dos tienen encuestas internas con subida de votos de los naranja. Para los socialistas ese ascenso es a costa del PP, mientras que para los populares el bocado electoral se lo dan a los socialistas. Coinciden también en que al día de hoy ningún partido ganaría con mayoría clara en Andalucía. Los pactos serán necesarios. Moreno está convencido de que si suma mayoría absoluta con C's, sea cual sea el resultado del PSOE, sería presidente de la Junta. Marín no le dice que sí, pero tampoco le dice que no. Se deja querer.

Los partidos preparan la cocina de las andaluzas en sendos almuerzos: Moreno con Marín y Maíllo con Teresa

En ese almuerzo también se habló de municipales. El PP sueña con seguir recuperando algunas alcaldías -como ocurrió con Marbella- cara a los comicios de mayo de 2019, como los de Nerja y Granada. C's no parece estar por la labor. Si en algo flaquea el partido naranja es precisamente en el control de sus concejales en Andalucía. Por ahí hay fugas constantes y Marín controla a veces poco.

Pero insisto, la clave del almuerzo de dos horas de Moreno y Marín está en el empeño del primero en hacerse ver como alguien capaz de dialogar, de llevarse bien, de mano tendida. Moreno siembra para recoger cuando llegue la cosecha del 19. Ni él ni nadie por ahora en la política andaluza cree que Susana Díaz vaya a adelantar las elecciones tal como está el patio nacional con el conflicto catalán, aunque nunca se sabe. Cierto que tiene asegurada la legislatura una vez apruebe el Presupuesto de 2018 este martes y C's lo respalde en el Parlamento como está pactado. Pero hay que recordar que también Izquierda Unida apoyó el Presupuesto de 2015 en diciembre de 2014 y un mes después la presidenta adelantó los comicios autonómicos un año.

Antonio Maíllo no lo olvida, por eso quien hoy volverá a renovar como líder de Izquierda Unida solo contempla como aliada a Teresa Rodríguez antes y después de las autonómicas. Su renovación estaba cantada, pero no que su proyecto político de confluencia con Podemos tuviera tanto respaldo interno pese a la no muy alta participación de la militancia.

Este jueves ya conocía su abrumadora victoria en la primera participación directa de las bases en la elección del coordinador general, lo que implica vía libre a la confluencia. Maíllo no esperó siquiera a la asamblea general de IU de este fin de semana.

Almorzó con Teresa Rodríguez el jueves y después presentaron juntos la propuesta de una mesa para el diálogo ante la situación de crisis en el país. Tenía prisa por escenificar con quién está y con quién compartirá cartel electoral en las próximas autonómicas. Sobre quién de los dos será candidato a la Junta, yo no tengo ninguna duda después de ver las miles de visualizaciones de los vídeos de Teresa, dos millones el de la pizarra.

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