Almejas repulidas

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

No se apuren los malpensados, que no va con segundas. El artículo va exactamente de eso, de almejas, y de coquinas y de otras conchas, de esas que nos trae un marengo al alba directamente de Alborán; de esas que le dan su noble nombre a mi barrio del Chupa y tira. A partir de este verano, que es como decir ya mismo, antes de saltearlas las compraremos cuando ya estén repulidas, con sus bichitos relucientes y sus conchas brillantes al sol que más reluce del orbe.

Los pescadores estarán obligados en adelante a depurarlas como mínimo un día en agua dulce, antes de sacarlas a la venta, y esto, que ya de por sí no es una buena noticia para el sector, trasluce lo mucho negro que hay detrás. O más bien, marrón. La historia es que la Junta se acaba de dar cuenta de que el mar está lleno de vertidos contaminantes, dicho finamente. O, llamado por su nombre en román paladino: de heces, caca, excrementos o lo que viene siendo, mierda, en general. Los bivalvos, que son muy suyos, no dejan de ver en semejante porquería una fuente de alimento la mar de nutritiva. Tanta hay, entre la que flota y la que no, que han tenido que rebajar la categoría sanitaria de las aguas malagueñas al nivel 'cuidaito no vayas a tragar agua, Pepe Luis'. Hay claros riesgos de que las almejas contengan, entre otras gracias, salmonela y E. coli. Dicho así parece más fino, pero no es otra cosa que bacterias fecales, y de todos sus sinónimos anteriores.

La orden es tajante: hay que darles un lavado, por dentro y por fuera, a todas antes de ponerlas en el mercado, no sea que a alguien le entre cagalera y les demande en Europa. Como siempre en estas cosas, un humilde pescador levantó la mano el día que les reunieron para contárselo y preguntó lo que su sentido común le dictaba. A saber: si estas bacterias vienen de los vertidos de aguas residuales al mar, ¿no sería más lógico terminar de una vez el saneamiento integral que andar fregando almejas?

Nerja volverá a ser este verano, después de años de problemas con las obras, el único municipio del litoral que vierte sus aguas sin depurar, y eso que el siglo XXI ya es mayor de edad. Y el río Guadalhorce es un estercolero, por donde bajan hasta el mismo mar toneladas de residuos domésticos de los pueblos y de las industrias cárnicas de alrededor. Pero lo verdaderamente urgente es que las almejas se sirvan repulidas.

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