Alerta y victimismo

Es imposible que los atentados terroristas no provoquen un debate, a veces un choque político

JOSÉ MARÍA CALLEJA

El Gobierno de Cataluña y el responsable de los Mossos han reconocido que tuvieron una alerta en el mes de mayo que les avisaba del riesgo de atentado en Barcelona; en La Rambla, en concreto. Lo han hecho a regañadientes, irritados, atacando al medio de comunicación, El Periódico de Catalunya, que ha publicado la información -ahora con prueba documental- después de haberla avanzado el mismo día del crimen. Lo han hecho con su acostumbrado victimismo nacionalista, redundancia; también con tono político, impropio de un mando policial.

Dos altos cargos de la Generalitat confirmaron al director de El Periódico la existencia de esa alerta que hasta ahora habían negado, por tres veces, los responsables del Gobierno de Cataluña. La prueba de que recibieron esa información que avisaba de un posible destrozo es que se reforzó la presencia policial de los Mossos.

Estamos, creo, ante un problema de deficiente evaluación de la información, como ya ha ocurrido en otros atentados perpetrados en otros países. Y estamos también ante una falta de consideración a las víctimas, ante una utilización política, que se mostró de forma sangrante en la manifestación prevista en principio contra el terrorismo y que se convirtió en un ataque al jefe del Estado y al presidente del Gobierno de España. Una manifestación en la que la única fobia a la que se dio planificada rienda suelta fue la fobia a España.

Daba la sensación que, para algunos, los únicos culpables eran los representantes del Estado español y no los criminales. Qué decir del sujeto que organizó el homenaje a Otegi, que sí sabe de armas y las ha manejado, y al que no se le vio contra la matanza de Hipercor.

Es imposible que los atentados terroristas no provoquen un debate, a veces un choque político. Ha ocurrido históricamente en España. Cuando ETA asesinaba a policías y desde el nacionalismo se decía que aquello estaba mal, pero igual de mal que no hubiera transferencias ni policía autonómica. Ocurrió en el 11-M de 2004, en los trenes de Atocha (Madrid), apoteosis de utilización, cuando se dijo que era ETA y no los islamistas.

En los atentados de París, Niza, Bruselas y Londres, los crímenes masivos sirvieron para reabrir un debate sobre el control de inmigrantes. Aquí, en España, era difícil que el crimen del 17 de agosto no se imbricara con la situación política después de que días antes aparecieran pintadas diciendo 'el turismo mata', y cuando falta un mes para no sabemos qué el primero de octubre.

El caso es que la rueda de prensa convocada para atacar la información de un periódico y zaherir a sus profesionales, se ha convertido en una confirmación en toda regla: hubo un aviso previo a la matanza que la anunciaba, no se valoró adecuadamente.

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