AGUA DE ISTÁN

JOSÉ MANUEL BERMUDO

EL agua es un bien preciado al que quizás algunos no den demasiada importancia en la creencia de que es inagotable y creyendo que los cambios climáticos son solamente ciclos que terminan volviendo a su lugar sin que transcurra demasiado tiempo. Pero que se lo cuenten a los habitantes de varios países africanos que sufren auténticas penurias desde tiempo inmemorial. Incluso en uno de los más avanzados, como Sudáfrica, hay serios problemas de restricciones que dificultan la vida diaria considerablemente. Y su economía.

Los expertos en esta materia hacen sus predicciones periódicamente y son ignorados muchas veces porque perjudica a determinados intereses económicos, por esa tendencia a agarrarse sólo al presente, con sus beneficios rápidos, sin tener en cuenta lo que pasará en un futuro inmediato, cada vez más cerca.

En la Costa del Sol produce tristeza comprobar como la presa de La Concepción tiene que abrir sus compuertas en los últimos días porque hemos tenido un mes de marzo lluvioso que tiene una cierta continuidad en abril. Agua tirada al mar porque las infraestructuras se han quedado pequeñas ante el crecimiento constante de la población. Si se cumplen los ciclos puede que después venga un periodo de sequía y nos acordemos de esto.

No solamente el aumento de capacidad del pantano es prioritario. También es importante que las conducciones estén en buen estado, porque las fugas que se producen son mucho más importantes de lo que creemos. Igualmente es necesario aumentar el consumo de agua reciclada para algunas actividades, como el riego de parques y jardines o los campos de golf, tan numerosos en la zona, que parece que se hace cada vez más.

La Mancomunidad de Municipios está realizando la sustitución de tuberías por materiales más modernos que provocan menos averías, cambiando el antiguo fibrocemento hasta ahora utilizado, como se va a realizar en el suministro de agua a la población de Istán. Se hará desde uno de los manantiales hasta el casco urbano. Lo de este pueblo, sin embargo, es un caso muy diferente al de otros cercanos. El pantano de Río Verde abastece a gran parte de la Costa del Sol Occidental, pero Istán está antes del pantano y recibe sus aguas directamente del Manantial del Nogal, o «nacimiento bajo», como le llaman en el pueblo. También está el nacimiento alto, conocido sólo como «el nacimiento», que es donde surge el río Molinos. Desde aquí se nutren los regadíos y las urbanizaciones del extrarradio.

Toda nueva instalación es bien recibida, pero cuando no se empleaban tuberías, la población recibía el agua a través de una acequia, y siempre fue consumida en sus fuentes para beber y para lavar. Actualmente, a cualquier hora del día, pasear por las estrechas y empinadas calles de Istán es sentir el agua bajo los pies. Es un rum rum permanente que hasta relaja los sentidos. Ese agua se distribuye también por las diversas fuentes del casco urbano y, la que no se utiliza, pasa directamente al embalse que está situado a los pies de sus casas blancas. Es decir, que los habitantes de Istán tienen la suerte y la costumbre de consumir lo que distribuyen sus manantiales, sin ningún tipo de intervención de nadie ni de ninguna forma.

En la fuente de El Chorro, situada en pleno centro del pueblo, alguien que ocupaba cargo político en su momento, hace años, colocó un cartel que indicaba que el agua no era potable. Duró escasas horas porque el pueblo no lo consintió y, más tarde, se cambió por el de «Agua no tratada», que es algo muy diferente. Durante generaciones, en esta localidad, se ha consumido el agua que llega a las fuentes con toda naturalidad y dicen sus habitantes que no se ha conocido a nadie que haya sufrido algún mal, sino todo lo contrario. Y sus habitantes tan orgullosos. A Istán le llaman «El Manantial de la Costa del Sol» por algo.

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