La Agencia...

La rotonda

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Llegó un buen día el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y pensó y dijo en voz alta que la mejor opción para la Agencia Europea del Medicamento (ahora que los populistas británicos habían conseguido el sí al Brexit) era la capital de la Costa del Sol. Un buen día de noviembre del año pasado, aprovechando uno de los primeros foros que Málaga hizo en la City (que ve con espanto su posible salida de la zona Euro), De la Torre se hizo acompañar por un arquitecto de la Gerencia de Urbanismo y se presentó en la sede de la Agencia Europea del Medicamento en Londres, donde lo recibió su máximo responsable, quien le pidió, casi con ruego suplicatorio, que no dijera a nadie que se habían entrevistado allí, que había que mantener mucho tacto por las otras precandidatas. El arquitecto malagueño vio las instalaciones, sopesó metros cuadrados, y pensó cuál era la mejor oferta edificada o por edificar en Málaga para la AEM. Entonces, cuando Puigdemont, Colau y Junqueras no habían perdido aún la cabeza del todo, Barcelona se postuló como el sitio ideal. Lo cierto es que el Gobierno, con ese complejo a favor de catalanes y vascos, dijo que adelante, que era la mejor candidata. Mientras, la Junta de Andalucía, dubitativa como siempre, en vez de apostar fuerte, pensó que si apoyaba a Málaga tendría un problema con Granada, que si nunca pensó en ser sede de la AEM, cuando Málaga abrió la boca, levantó la mano. Así, pues, ni el Parlamento, ni el Gobierno autónomo pidieron nada: ni para Málaga ni para Granada, y así todos contentos. Nos evitamos 'problemas provinciales'; es la máxima del envidioso: mejor que nadie tenga nada antes de que uno tenga algo más que el otro. Entretanto, Puigdemont y compañía comenzaban a enseñar la , y entonces el Gobierno de España pensó que lo mejor era darle todo, y Barcelona fue la elegida. Málaga quedó en el olvido, y el alcalde más solo que la una, incluido por una oposición que no ayudó ni apostó una aspirina siquiera. Con todo el follón catalán, Barcelona quedó eliminada como aspirante a las primeras de cambio. Normal: ¿cómo va a acoger una ciudad que quiere salirse de Europa a una agencia que se va de Londres porque Gran Bretaña se va de Europa? Vamos, había que ser muy majarones para pensar que sería elegida. Total, que Málaga pudo haber triunfado, pero entre mediocres y mediocridades dejaron solo ante el peligro a un alcalde que no fue arropado ni por los suyos, ni por supuesto por una oposición que se pierde entre nebulosas y reyes magos. Es la historia verdadera de quienes nunca miran más allá de su ombligo, y es por eso por lo que hay que reconocer que Francisco de la Torre fue el único que creyó en tal posibilidad. Miren, Málaga, visto todo lo acontecido, pudo haber sido la ciudad elegida. Pero aquí entre mari-complejines, localismos catetos y abundancia de mediocres, nadie secundó al alcalde, fuera a ser que el triunfo hubiese sido suyo. Se equivocaban, habría sido de Málaga. Es la diferencia que muchos no saben apreciar. Así les va y así les irá.

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