Andalucía en el dieciocho

¿Adelanto electoral?

Susana Díaz, esta semana. /EFE
Susana Díaz, esta semana. / EFE

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

LA resaca del 28F ha dejado una pregunta en el aire en los mentideros políticos andaluces, enzalamada por las encuestas en las que se barrunta un ascenso de Ciudadanos que ha descolocado a todos los demás partidos. La pregunta es si habrá o no adelanto electoral en Andalucía. Las autonómicas tocan en marzo de 2019. Susana Díaz ha reiterado en cada entrevista realizada por el 28F que tiene estabilidad en la Junta una vez aprobado el Presupuesto de 2018 y no hay motivo para adelantar las elecciones. Su intención es agotar la legislatura, pero en ninguna de esas entrevistas ha mencionado la fecha.

Por esa rendija miran con cierta especulación los demás partidos andaluces. La cuestión es en qué franja de tiempo antes de marzo de 2019 se consideraría adelanto electoral. El PP fue el primero que dijo que serían en primavera, antes del verano, de ahí que espoleara a su partido para que se pusiera las pilas y, sobre todo, para que la designación de candidatos en las municipales se hiciera antes de las navidades y todo el mundo se pusiera al servicio del candidato. Ahora el PP reconoce que ya no serán antes del verano, pero están convencidos de que Díaz sí las convocará para el otoño, octubre o noviembre. Podemos e Izquierda Unida también lo creen así. De ahí la presión de Maíllo por la confluencia antes del verano y dejar resueltas las candidaturas municipales.

PP, Podemos e IU recuerdan que Díaz cuenta con un antecedente para no fiarse: Ya las adelantó la pasada legislatura un año cuando gobernaba en coalición con IU en la Junta. Ahora es distinto, insisten en el PSOE. Gobierna en minoría, pero en solitario. Cierto que el pacto con Ciudadanos para la investidura se ha convertido en un pacto de legislatura, pero no lo es en realidad.

Susana Díaz insiste en agotar la legislatura, pero todos los partidos se preparan por si no

A Ciudadanos, tras los últimos sondeos, le gustaría que las elecciones fueran ya, ahora mismo. La polarización política por Cataluña le ha beneficiado y mientras esta siga, el partido naranja siente que continuará engullendo votos del PP y algunos también de los socialistas. Sin embargo, Marín asegura que no hay motivos para el adelanto, porque hay estabilidad, hay presupuesto y un paquete de leyes pactado con el PSOE por llevar al Parlamento y aprobar.

En teoría los mismos argumentos que el PSOE, salvo que en los últimos días ambos partidos han dado síntomas de sentirse incómodos el uno con el otro. La discusión sobre la financiación autonómica ha desvelado que hay más desconfianza que confianza entre los aliados. Tanto Cs como PSOE aseguran que el acuerdo que firmaron para la investidura es sobre asuntos concretos y que el de la financiación autonómica no está entre ellos. Insisten en que no hay ruptura, sino discrepancias normales entre partidos que defienden ideologías distintas. PSOE y Cs han votado otras veces por separado algunas cuestiones, pero nunca han llevado esta discrepancia normal al cruce de reproches oído esta semana, con Albert Rivera metiendo baza.

Cs ya previno a este periódico en enero que habría distanciamiento con el PSOE este año preelectoral, una estrategia cara al sector más conservador. Incluso Rivera ha advertido de no respaldar el presupuesto de 2019 para forzar elecciones en el último trimestre.

Hay otros elementos que pueden interferir en la fecha. En la oposición apuntan también el juicio del 'caso ERE', con Chaves, Griñán y otros excargos socialistas de primera línea en el banquillo. El juicio está previsto que acabe en octubre, aunque lo más seguro es que se prorrogue a noviembre. El tribunal se tomaría como poco un mes para la sentencia, que podría conocerse en enero, en plena precampaña si se agota el tiempo. El Poder Judicial ya ha dicho que se respetarán los procesos electorales. Por lo tanto, si Díaz convoca elecciones cuando acabe el juicio, el tribunal podría frenar su deliberación hasta que pasen.

Aunque el PSOE confía en la absolución de los expresidentes, eso dependerá de cómo evolucione el juicio, las pruebas y demás... No hay garantías. Tampoco de que la sentencia afecte o no al electorado, pese a que el PSOE está convencido de que ya ha pagado la factura del 'caso ERE' y de que más preocupado tiene que estar el PP, su más directo rival, con todos los casos de corrupción que le afectan este 2018.

Ahora bien. ¿Unas elecciones en noviembre o diciembre, tres o cuatro meses antes de marzo, podrían considerarse en realidad un adelanto? Para el PP, sí lo sería, quizás más que nada porque de esta forma confirmaría que estaba en lo cierto. Todo lo que no sea 2019, sería no agotar la legislatura. En realidad dos o tres meses no podría considerarse un anticipo electoral, apuntan en el PSOE.

Un apunte que da alguna pista de que no se descartan otras fechas para las autonómicas. Todos admiten que Díaz podría valorar sobre todo la situación demoscópica del PSOE. Este partido hace sondeos constantes y parece que coinciden con la tendencia de los que se han hecho públicos esta semana, que ganaría con bastante diferencia respecto al segundo, aunque no con mayoría absoluta y tampoco con más del 35,4% de apoyo de las elecciones de 2015. Lo reseñable es que un año después del revés sufrido por Díaz en las primarias socialistas, esta se ha recuperado bastante bien, hasta el punto de lograr que el foco nacional se fije de nuevo en ella, sobre todo por seguir liderando la intención de voto en la comunidad con más votantes. En el PSOE andaluz hay cierta confianza de mantener esa tendencia. Para ello Díaz ha marcado una ruta de prioridades que cumplir: Máxima atención a la sanidad, con Granada y Málaga como prioridades; lluvia de oposiciones a partir de junio para miles de plazas de funcionarios; planes de empleo nuevos para jóvenes. Y también, que Andalucía suene mucho con ella como referente.

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