Acabar con la invisibilidad de las mujeres rurales

Acabar con la invisibilidad de las mujeres rurales
La tribuna

Cada 15 de octubre, con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, conmemoramos la imprescindible participación de las mujeres en el desarrollo de las zonas rurales

Más de cuatro millones de personas viven en Andalucía en zonas rurales, de las que la mitad son mujeres, mujeres que son ejemplo de implicación, compromiso y defensa de los pueblos, una labor imprescindible que en muchas ocasiones es invisible a los ojos de la ciudadanía. Por eso, cada 15 de octubre, con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, conmemoramos la imprescindible participación de las mujeres en el desarrollo de las zonas rurales y la necesaria lucha para conseguir la igualdad. Y por ello, desde la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía volvemos a manifestar nuestro compromiso de seguir construyendo un mundo rural en el que la igualdad de oportunidades sea una realidad, y en el que se visibilice el enorme trabajo que desarrollan las mujeres.

Muestra de ello es que desde la consejería hemos puesto en marcha el primer Plan de Igualdad de Oportunidades en la Actividad Agraria y Pesquera de Andalucía, aprobado en enero de este año. Un plan con importantes actuaciones, como el impulso de la titularidad compartida, la participación efectiva de las mujeres en los procesos de toma de decisiones o la consecución de la paridad en las reuniones de interlocución con los representantes del sector agrario y pesquero, entre otras medidas. Y todo ello, junto a otras acciones impulsadas desde la consejería para reforzar las oportunidades de empleo para las mujeres en este entorno y para que se vea el gran talento de las que desarrollan su actividad en las zonas rurales y en el sector agroalimentario.

Hoy más que nunca es necesario visibilizar el potencial, el trabajo y las opiniones de las mujeres, fomentar su participación de pleno derecho en los órganos de decisión y promover empleos de calidad en los diferentes sectores presentes en los territorios, ya que lo contrario, es decir, la escasa valoración de su contribución al desarrollo rural y la baja representación en los procesos de toma de decisiones, es una fuente de marginación aún hoy presente en el mundo y por ende en Andalucía.

Aunque es evidente el importante papel que las mujeres rurales están desempeñando en la construcción del nuevo modelo de sociedad rural y en el de agricultura familiar, multifuncional y sostenible que plantea la nueva Política Agraria Común (PAC), sigue siendo invisible su aportación y escasa su participación real con voz y voto.

La presencia de las asociaciones de mujeres en las decisiones que afectan al medio rural andaluz es crucial, y junto a ello la formación en igualdad y género es una herramienta clave para nuestra participación en todos los ámbitos de la vida y en el desarrollo rural. También es necesario que las mujeres del medio rural conozcan la legislación vigente como herramienta y recurso para la participación social y política.

Hay que visibilizar el trabajo social, cultural, político y empresarial que las asociaciones de mujeres del medio rural vienen realizando pero que aún hoy tienen poca repercusión en el entorno, y así mostrar a la sociedad todo el esfuerzo realizado y capacidades que tienen las mujeres. Igualmente, hay que mostrar lo importante que sigue siendo el movimiento asociativo de mujeres como herramienta de unión, de colaboración y de decisión. Y hay que incidir en el empoderamiento personal y colectivo para abandonar los impedimentos que, fruto de la cultura y educación actual, frenan a las mujeres para que participen con convecimiento de los derechos que tienen como ciudadanas.

Por todo ello, la commemoración del Día Mundial de las Mujeres Rurales supone una herramienta indispensable para mostrar a la sociedad el trabajo y el saber hacer de las mujeres andaluzas que han supuesto y suponen un referente de trayectoria profesional y personal.

Sin embargo, queda mucho por avanzar para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, lo que indica que como sociedad no estamos completos, que nos falta la mitad, y eso tiene hasta un importante coste económico. La igualdad es una cuestión de justicia social, pero también un requisito para el desarrollo y la consolidación de nuestros propios valores democráticos. Ni podemos ni queremos renunciar a la mitad de nuestra fuerza y de nuestro enorme potencial, porque la igualdad nos hace mejor como sociedad y por ello es algo que vamos a conseguir entre todas y todos.

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