Se abre el telón

Voltaje

A veces escondemos lo nuestro en las oscuridades y cuesta mucho trabajo sacarlo y que vea la luz

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Esta semana en Málaga hemos vivido una jornada histórica. No una de esas que tratan a la desesperada de alzar un nuevo régimen o autoproclamar nuevas fronteras, no, sino uno de esos días que funcionan para algo complejo y abstracto pero importante a la vez que es hacer ciudad. El miércoles fue un día histórico para Málaga porque por fin pudimos contemplar el telón de boca del Teatro Cervantes en su sitio y a todo color. Este enorme lienzo, pintado por Bernardo Ferrándiz en 1870, está considerado uno de los telones más valiosos y originales del país pero ha estado muchos años oculto, almacenado en una de esas oscuridades en donde a veces escondemos lo que es nuestro y luego cuesta mucho trabajo sacarlo y que vea la luz. Por si fuera poco, el telón ha sido víctima de distintos tipos de chapuzas a lo largo del siglo XX que han convertido el proceso de restauración en un complejo trabajo de microcirugía, desarrollado con éxito notorio por profesionales malagueños. Los mismos por cierto que restauraron el techo del teatro también pintado por Ferrándiz y con el que ahora el telón genera un diálogo digno de contemplación.

El pase en abierto del ensayo general de la espectacular producción de 'Turandot', la gran ópera de Puccini cuyas dos funciones han agotado todas las entradas en pocas horas, funcionó como el perfecto detonante del estreno del rescate de esta pieza que esperemos que no sólo podamos ver en situaciones solemnes sino que forme parte del ecosistema habitual del teatro. La ovación que allí se produjo cuando bajó el telón estuvo motivada por la impresión pero quizás también por un orgullo que se hace necesario en una ciudad que a veces se empeña en aplaudir todo lo que presenta la deslumbrante condición de venir de fuera mientras abandona su propio patrimonio, convirtiendo ciertos aspectos de la 'vida pública' malagueña en una interminable secuencia de 'Bienvenido, Míster Marshall'.

Por todo esto, y porque parece justo señalar aquello que se hace bien, hay que felicitar a los teatros municipales que con la rehabilitación del telón de Ferrándiz se marca otro hito. Uno que se suma a otros recientes donde destaca esa vibrante programación de música en distintos puntos de la ciudad llamada 'Málagajazz' y diseñada para el Festival Internacional de Jazz, el incremento de público y del aumento de abonos en su temporada lírica, o el programa de producción de teatro, Factoría Echegaray, con unos resultados que están siendo alabados por la crítica y premiados fuera de Málaga. Todo esto se suma a una programación estable de teatro y danza cuyo principal valedor es Miguel Gallego, un conocido hombre de la escena del que según dicen tiene sobre su mesa una suculenta oferta para programar un teatro privado, el de Antonio Banderas, algo que por otro lado no deja de ser prometedor para esta ciudad que todavía está en fase de construcción.

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