Carta del director

De aquí a 2050

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Urge un nuevo plan estratégico para Málaga -revisión del ya existente- capaz de diseñar la ciudad y sus relaciones con la provincia para los próximos 30 años. Es cierto que la estrategia ha sido clara: cultura, turismo y tecnología. Pero las circunstancias y el mundo cambian tanto y a tanta velocidad que es preciso, y diría que imprescindible, sentarse a pensar y a calibrar las fortalezas, amenazas, oportunidades y debilidades de nuestro entorno.

El sector turístico bulle, porque su proceso de transformación es tan profundo que la única certeza hoy es el cambio. Nuevos modelos de turista, la digitalización, el alquiler vacacional, la falta de camas hoteleras en Málaga, los altos precios tanto del suelo hotelero como de las camas, el riesgo de masificación en el centro histórico, los cruceristas y su escaso valor añadido, el impacto del boom turístico en los vecinos, en el alquiler residencial y en la propia ciudad. ¿Qué modelo de ciudad turística quiere ser Málaga?

La ciudad, por ser marítima, tiene problemas de movilidad y crecimiento y requiere descongestionar lo que denominan la almendra del centro histórico y repensar los barrios y la periferia. El metro, el autobús, el coche y los nuevos sistemas que están llegando para quedarse como el alquiler de bicicletas, de motos y de vehículos eléctricos o el gran problema que se avecina con el taxi y las nuevas licencias VTR. Nuevos aparcamientos, carriles bici -hoy por hoy abandonados-, nuevas conexiones por carretera. ¿Qué modelo de movilidad se quiere para Málaga?

La gestión del suelo es un verdadero reto, tanto el comercial, como el turístico y residencial. Los precios son tan elevados que distorsionan el mercado y afectan al ciudadano hasta tal punto de que la ciudad está empezando a ser para otros y no para ellos (nosotros). ¿Dónde y cómo vivir si gran parte de la ciudad queda reservada para el negocio turístico? Bares, restaurantes, alquileres vacacionales, hoteles, comercios y servicios turísticos generan una extraordinaria actividad económica que hay que defender y proteger, pero al mismo tiempo excluyen al ciudadano. ¿Qué estilo de vida se quiere para Málaga?

Han pasado muchos años y hay infraestructuras pendientes y hoy difíciles de ejecutar: la gestión del suelo forestal y arroyos, obras hidráulicas de abastecimiento y para reducir el riesgo de inundabilidad, las nuevas líneas de metro, la integración del cauce del Guadalmedina, la reestructuración del suelo industrial, las conexiones con el eje occidental (Torremolinos), oriental (Rincón) y norte (Valle del Guadalhorce) o del propio aeropuerto con la red de alta velocidad de Sevilla, Granada y Córdoba y las nuevas rondas de circunvalación.

Se ha llegado hasta aquí, pero ahora hay que llegar hasta allí y no se percibe ni la preocupación ni el ímpetu necesario para afrontar la nueva revolución. Y este nuevo plan debe ser diseñado como los anteriores, con perspectiva, visión de futuro y energía para convencer e incorporar nuevas ideas, nuevas generaciones y el convencimiento de que no todo está hecho, sino de que todo está por hacer. De aquí a 2050.

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