LA ROTONDA

Busquen, comparen y...

Tierra cainita donde las haya, Málaga se ha envuelto en una extrema polémica que está superando todas las cotas de la dialéctica. El proyecto del Astoria y la renuncia (yo hubiera hecho lo mismo, ni lo duden) de Antonio Banderas y Seguí, ganadores del concurso de ideas ‘no vinculante’, tras las críticas sin sentido de una oposición minoritaria (la marca blanca de Podemos e IU), la pifia de Ciudadanos Málaga (en Sevilla los han puesto ‘coloraos’), la ambigüedad del PSOE y el error estratégico del alcalde, han dado lugar a una situación para nada agradable en la que de verdad quien pierde es Málaga. Repito que el proyecto es único, digan lo que digan quienes con sus medias verdades hablan de mediciones falsas, ilegalidades que no existen, falta de financiación, que la hay, y descalificaciones e insultos, animadas por los ‘140 de turno’, los mismos que utilizan Twitter como arma arrojadiza, como lugar para las tinieblas, el odio y la sinrazón bajo el anonimato más cobarde generalmente. Encima, los que entienden que esto del periodismo son ruedas de prensa no pueden entender que aún haya exclusivas, y además, como hay mucho odio esparcido, otros ven el momento como el idóneo para hacer estallar sus fobias personales… En medio de la ‘contienda’, un grupo (sic) con dos ediles que ve el minuto de gloria. Zorrilla quiere ser El Zorro, y eso de verse en los telediarios, en los programas nacionales (aunque le zurren la badana) le mola, porque, como dijo, él defiende el interés general (sic) ¿El interés general es el de Zorrilla nada más? Hombre, una formación que busca firmas de apoyo a Maduro, pues ya me dirán lo que entiende como ‘bien general’. Da igual. El problema es que todo eso se ha metido en un cóctel explosivo y los que siempre pescan en río revuelto han decidido matar al mensajero lo primero, y después señalarse como poseedores de la verdad absoluta, que a ver si se enteran, no está con ellos ni con nadie. Aquí no se ha tratado de una polémica fructífera o esclarecedora, porque eso no va con lo que buscan muchos de sus protagonistas, para nada. Aquí lo que ha salido es una mala baba contenida hasta estallar sin más miramiento de que si uno no piensa como ellos lo único que queda es la descalificación y el insulto. El panorama nacional se ha nutrido de la polémica malagueña ante el asombro de no pocas ciudades que ponen la alfombra roja a los pies del actor para que se lleve su teatro, pero eso no va a ocurrir. En tanto, la ciudadanía, la mayoría silenciosa, la que sí quiere de verdad el interés general, mira perpleja a unos y a otros, enfangados en su feria de vanidades. Los antiguos patios de vecinos y sus malas lenguas se reproducen ahora en 140 golpes de tecla y ni un segundo para pensar. Por cierto, con respeto pero firme, creo que lo mejor para Málaga y ese mamotreto que es el Astoria es el proyecto de José Seguí y Antonio Banderas y no pienso pedir perdón por ello ni a nada ni a nadie. Pero no se preocupen sus detractores, ya nunca lo hará allí. Busquen, comparen y si encuentran algo mejor, quédenselo...

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