EL RAYO VERDE

La brecha andaluza

Todas las señales lo indican: Andalucía cada vez se distancia más de la media de España. Podemos entretenernos lo que queramos en el juego de las ya dramáticas primarias socialistas, las quinielas de sucesión, si la hubiera; en las broncas internas que ya hasta llegan al PP andaluz, la ofensiva de Podemos para engullir del todo a IU, la incertidumbre con que se ve ahora mismo el resultado de las futuras autonómicas, que son temas bien jugosos, pero en el fondo del fondo hay un asunto crucial que parece que nadie quiere encarar. Si la crisis ha afectado a Andalucía más que a nadie, con retrocesos de hasta 16 años en inversión, 11 en empleo, 9 en PIB y tejido empresarial, la recuperación está agrandando la brecha entre las regiones.

Hay unos datos recientes de Funcas que dan miedo. No solo porque la fuente es fiable sino porque no se trata de proyecciones, sino de datos cerrados. Dicen que al término de 2016 el PIB andaluz per cápita había quedado en el 73,6% de la media nacional, es decir, a una distancia de 26,4 puntos. Por contra, el de Madrid estaba en el 136,5%, el del País Vasco en el 132,7% y el de Cataluña en el 119,3%.

Es decir, que al acabar el ejercicio pasado los andaluces eran un 62,9% más pobres que los madrileños; un 59,1% que los vascos y un 45,7% que los catalanes.

Díganme de qué otra cosa tenemos que ocuparnos. Porque la solución no es simple. Menos que nada la economía resiste el populismo. Hace falta un profundo ejercicio de pensamiento económico y también de consenso. Lo último que necesita esta comunidad es azuzar la bronca interna.

La posición de la Junta de Andalucía es atribuir esta brecha a la falta de inversión del Gobierno central. Bien es verdad que ya recibió dinero a espuertas de la ‘deuda histórica’ y las cosas están como están, pero no merece la pena mirar atrás, porque la crisis lo ha quebrado todo. Además, reclama al Ejecutivo de Mariano Rajoy que trabaje en «reequilibrar los territorios». Sin duda, eso sí es tarea de Madrid, a quien compete, hasta ahora, todo el Estado, y porque es una obligación constitucional. Pero, naturalmente, la diferencia de signo político hace que esta cuestión, que debería ser también prioritaria en Moncloa, ni se contemple. Todo se va en culpar al Ejecutivo autonómico socialista. No es de extrañar, porque éste suele apuntarse los éxitos como propios y culpar a los demás de los fracasos. Así podríamos seguir ad nauseam. Pero no estamos ya para bromas y menos cuando vemos que Rajoy está primando con inversiones generosísimas a los territorios que necesita para sacar adelante los Presupuestos, un tema sobre el que la presidenta andaluza, Susana Díaz, en modo primarias, ha pasado demasiado de puntillas, me parece, y que necesita de una actitud más decidida por su parte.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate