EL EXTRANJERO

Indefensos

Hemos sabido que estamos indefensos ante los zombies y hemos vuelto a comprobar que nos encontramos desamparados frente a la propaganda barata. Lo de los zombies lo ha confirmado el Gobierno ante el requerimiento de un senador de Compromís. Si la pesadilla originaria de George A. Romero llegara a cumplirse, cada cual debería idear su propia estrategia para sobrevivir frente a los muertos vivientes. Más o menos la población en general tendría que organizar sus recursos por sí misma y sabría como vive un autónomo. Según el diputado Miguel Ángel Heredia todos nos volveríamos de derechas. Todos menos los zombies, incluidos los que una legislatura tras otra vegetan por los escaños del Congreso de los Diputados y no digamos por los del Senado, porque ellos, esos zombies, tienen patente ideológica por el mero hecho de apretar uno u otro botón a la hora de votar en los plenos.

La indefensión contra la propaganda nos llega ahora por el carril bus. Empezaron los de la santa cofradía de la pureza sexual y ahora se les han sumado los de otras dos cofradías de distintas ramas de la pureza. Los de la pureza catalana y los de la pureza en general. La pureza catalana está representada por esos autobuses que recorren las calles de aquel lugar con leyendas pro referéndum. Los de la pureza en general tienen el sello de Podemos. Lo que antes era la casta ahora es la trama. Así que los ideólogos de Podemos han puesto a circular un autobús para explicarnos con detalle esos términos. Lo raro es que lo hagan en un autobús y no desde un aeroplano, pues de tan puros que son, uno podría pensar que levitan. Pero no. Son gente y quieren que sus dibujos sean vistos por la gente terrenal. Los que votan a otros partidos no son gente. Son muertos vivientes o células de la trama. Organismos parasitarios que viven adosados a la mama del Estado y reciben turbias transfusiones del Ibex 35.

Si para los viejos teóricos el medio era el mensaje, ahora el autobús es el medio. En Podemos tal vez haya en esto un homenaje indirecto a Maduro, el gran autobusero que escaló hasta las cumbres del Estado por y para la gente (allí a la gente la llaman pueblo) y que por y para el pueblo está aferrado con uñas y dientes al poder, sacrificado por el pueblo y sin miedo a ensuciarse el chándal de barro, o de sangre si es menester. Por el costado del PP siguen haciendo méritos para que los autobuses proliferen. A Ignacio González le han puesto los grilletes y Rajoy va a ir a los tribunales a dar cuenta de las oscuras cuentas de su partido. Si no nos defienden de los zombies al menos sí parece que van a librar un duro cuerpo a cuerpo por salvar su propio pellejo. Autónomos. En Málaga se declaró non grato el autobús de los puritanos. Ojalá venga otro golpe de lucidez y sólo declaren gratos los autobuses de línea.

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