Diario Sur

horizontes cercanos

Panes y peces

La Semana de Pasión lo ha sido también de gloria para Málaga. El magnífico tiempo, bendito cielo azul, la fuerza del destino y la enorme atracción de las procesiones malagueñas han conseguido un lleno absoluto y una afluencia de visitantes que uno se atreve a decir que ha roto casi todas las previsiones. La hostelería malagueña ha visto reeditarse el milagro de los panes y los peces, si me permiten el símil, con todos los respetos habidos y por haber. Luis del Olmo, 80 años llevado con porte y garbo como pocas veces uno se topa con nadie, atraviesa una época de su vida muy feliz «porque me llama mucha gente para pedirme mi colaboración o una conferencia, o para participar en tertulias y programas de radio y televisión», junto a su esposa Merche ha vivido con mucha intensidad la recta final de la Semana Santa, especialmente la procesión de la Esperanza, a cuyo Nazareno del Paso puso su inconfundible y maravillosa voz en la oración que precede a la bendición al pueblo de Málaga. «Seguí el encierro en directo, y la verdad es que me emocioné, fue impactante, ¡qué grandiosidad!...», comentaba, a la vez que recordaba que la primera vez que vino a ver la Semana Santa de Málaga fue de la mano de su gran amigo, tristemente fallecido, Alejo García: «Vivía la Semana Santa como pocas personas he visto. Nos metió de lleno en este mundo casi mágico. Estaba enamorado de su tierra y de sus tradiciones».

Muchas personalidades de peso de los medios de comunicación nacionales han estado en estos días además de Luis del Olmo. Como José Oneto, que ya es el segundo año consecutivo que asiste a todas las procesiones, o Javier Bardají, alto ejecutivo de Antena 3, que estuvo junto a Antonio Banderas, y que asistió al Jueves Santo malagueño, o sea que vio lo mejor que se puede ver. Junto a ellos, altos responsables de Univisión, la poderosa cadena televisiva que es la tercera del mundo, que grabó un documental sobre la singular manifestación religiosa-cultural-histórica-social que se vive en Málaga en Semana Santa.

Hablando de la Esperanza, una bonita anécdota con Antonio Banderas como protagonista: al pasar el trono de la Virgen por delante del balcón del Hotel Room Mate Larios donde el actor y su familia y amigos ven todas las procesiones, los que han sido durante muchos años compañeros del actor como hombre de trono en el ‘submarino’, lo invitaron a hacer un tramo para «recordar viejos tiempos», a lo que el actor, ni corto ni perezoso su lo pensó dos veces y allí que se metió debajo del trono para hacerlo... Ylo hizo. «El corazón estuvo perfecto... Bueno, emocionado, pero de lo demás, nada, maravilloso...», comentaba divertido el Viernes Santo tras patearse las calles en lo que más le gusta «ver las procesiones en lugares donde se producen momentos únicos», algo que por su fama lo hace con mucha dificultad, aunque también es cierto que lo consigue. Algún día, Málaga y la Agrupación deberán reconocerle a Banderas la enorme promoción que hace de su tierra a nivel mundial. Ahora está más que ilusionado con el proyecto teatral del Astoria, que desde luego puede convertir a Málaga en referencia mundial de las artes escénicas. Por cierto, ya que hablamos de Banderas, pocos malagueños son hoy tan adorados (ese es el término correcto)por sus conciudadanos como él. Los malagueños saben que tenemos un lujo con Antonio Banderas y se lo demuestran continuamente, algo a lo que ayuda la enorme simpatía del actor, que nunca niega un saludo, una firma o una foto...

Pero sin duda, entre los visitantes de estos días pocos han despertado una mayor expectación entre la prensa gráfica que el matrimonio formado por la empresaria venezolana Raquel Bernal y el jinete español Álvaro Muñoz-Escassi, (por cierto, una persona afable y entrañable que poco tiene que ver con la que nos transmiten equivocadamente ciertos programas del corazón), quienes también han vivido una intensa semana cofrade. Raquel Bernal está muy relacionada con la Virgen de Lágrimas y Favores y con la Congregación de Mena, cuya casa hermandad visitó para asistir al relevo de la guardia legionaria, así como al traslado del Cristo y la procesión. En Lágrimas estuvo durante varias partes del trayecto de la Niña de San Juan por diferentes partes de su recorrido.

Quien llegó ya avanzada la semana fue Jorge González, director del ACMálaga Palacio, que asistió a la convención mundial en Londres de su cadena ‘AC by Marriot’. Pese a que perderse el Cautivo en la calle fue una especie de trauma para Jorge, lo cierto es que más feliz no podía regresar a Málaga, y sus motivos tenía: ha sido elegido ‘Mejor director Internacional del Año’ de la citada cadena, lo cual es un hito profesional importantísimo, aunque los que conocemos al director del ACMálaga Palacio no tenemos la menor duda de su enorme valía, lo que ahora le ha sido reconocido a nivel mundial.

Quien se ha dado un ‘baño cofrade’ en su tierra ha sido el compositor malagueño Miguel Pérez, tan vinculado a la Semana Santa por sus excelentes marchas procesionales, y que el próximo día 20 estrena su último disco ‘Siroco’ en Puerto del Rosario (Fuerteventura): «Siroco es una composición que escribí entre abril y mayo de 2016. Es el disco que he compuesto más rápido. Tiene un regusto romántico porque es una historia de amor entre Lanzarote y Fuerteventura, metáfora del momento sentimental que estoy viviendo. Una etapa muy bonita con una persona muy especial», señala quien fuera primero miembro de la Banda de Música de Miraflores de los Ángeles, verdadera ‘facultad de música en la calle’, y que vive desde hace años en las Islas Canarias a donde tuvo que ir para trabajar en lo que le gusta, la música, ya que ni en Málaga ni en Andalucía pudo hacerlo. Las cosas de esta bendita tierra. Miguel Pérez y Gabriel Robles son dos de los grandes compositores vivos de la Semana Santa de Málaga, y algún día, de veras, también merecerían un homenaje por lo mucho que han aportado, y que sin duda aportarán en el futuro.

Hoy la Semana Santa ha copado, de una u otra forma, estos Horizontes. Normal. Es difícil que en estos pasados siete días haya otra cosa en Málaga. Ha sido una semana de pasión y gloria. Ahora llega ya la ‘normalidad’, que también tiene su atractivo. Disfruten de la vida y si me lo permiten, que servidor lo vea y lo haga.

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