Diario Sur

la ciudad invisible

COMO UN CUADRO DE ESCHER

Hace unos días estuve en Madrid con la familia y aprovechamos para ver la exposición de M. C. Escher, artista neerlandés (1898-1972) conocido por sus grabados y dibujos consistentes en figuras imposibles, teselados y mundos imaginarios. Cuando estudiaba arquitectura recuerdo que me llamó la atención su obra especialmente por el control geométrico y espacial, cuyo sentido distorsionaba hasta hacernos dudar sobre cuál era la realidad de lo que se estaba observando. Entre las más conocidas destacan ‘Drawing Hands’, ‘Relativity’, ‘Hand with a Reflecting Sphere’, pero sobre todo ‘Day and Night’ (Día y Noche). En esta obra se representan dos campos de cultivo simétricos, uno nocturno y otro diurno, que se convierten en pájaros blancos y negros que los sobrevuelan en sentidos opuestos. Al mismo tiempo, los huecos entre las perfectas bandadas se difuminan y se convierten en los pájaros de signo contrario y en los campos del lado opuesto.

Traigo este referencia a la obra de Escher porque como vengo diciendo hace un tiempo las cosas que ocurren a nuestro alrededor se vuelven blancas o negras según se miren, lo real se puede volver difuso o hacer que aparezcan formas ocultas. Son habituales las noticias que leemos cada día donde nos tenemos que detener un momento para poder enfocar la realidad de las mismas. No por falta de veracidad sino por las vueltas que llevan dando desde que surgieron, haciéndonos perder la trazabilidad de la misma: ¿Quién y cuándo se inició? ¿Cuántas veces se anunció a bombo y platillo? ¿Se vendió humo o realmente era una posibilidad bien analizada por todos los responsables? ¿Quién no supo darle el apoyo institucional correspondiente? ¿Por qué ahora lo secundan los unos y lo critican los otros si antes, hace unos años, era al revés?

La vida de nuestra ciudad parece sacada del cuadro ‘Relativity’ de Escher, donde los personajes pasean tranquilamente arriba o abajo por las escaleras sin fin de una plazoleta formada por diferentes planos girados según el punto de vista desde el que se mire. Esta obra queda perfectamente identificada con la historia del Puerto de la Bajadilla del que todos ya vimos la infografía que mostraba un Dubai en miniatura –con su hotel Burj Al Arab incluido–. Unos cuantos años después de incumplimientos varios, por no decir todos, la Junta decidió rescindir el contrato a la empresa concesionaria que, por supuesto, ésta ha recurrido. Ahora, la Agencia Pública de Puertos de Andalucía anuncia que recupera la gestión ante el estado de abandono que presenta el recinto…es decir, estamos en el mismo punto de salida tras habernos creído que estábamos subiendo unos peldaños hacia la «¿gloria?».

Por desgracia es más habitual de lo que nos gustaría y, periódicamente, vuelven a surgir noticias sobre la puesta en marcha de infraestructuras que nunca terminan de arrancar sin que sepamos los ciudadanos de a pie qué se trae entre manos la Administración (aparte del efecto electoralista), el motivo por el cual antes no, ahora sí y, después…tampoco. El tren litoral, la obra del Escorial, perdón de la ampliación del Hospital Costa del Sol, el saneamiento integral, y más a escala urbana el espacio polideportivo del Francisco Norte, con el desesperante enfrentamiento político, son sólo algunos ejemplos reiterativos en el noticiero diario.

Los acertijos visuales de los cuadros de Escher encierran su propia respuesta y esta se encuentra bien a la vista y por eso es tan satisfactorio contemplar su obra. En esto, desgraciadamente, no se parece en nada a nuestra realidad.