Diario Sur

LA ROTONDA

Otro triste récord

Algo va mal cuando uno pierde la cuenta de las veces que utiliza la palabra récord, aplicada a la meteorología actual. El tiempo da titulares, pero también da miedo. Año tras año Málaga marca un nuevo hito, y desde que comenzó el siglo XXI se ha acelerado el proceso. Eso no puede ser natural ni normal, y de hecho no lo es. Lo dice el sentido común, pero también los meteorólogos y los científicos que estudian el calentamiento global. Tantas plusmarcas nos llevarán a la ruina.

El temporal del domingo ya está inscrito por derecho propio en las efemérides ambientales. A este ritmo, igual el siguiente episodio lo deja en papel mojado, un récord efímero como tantos otros. El aguacero dejó el que es, según los registros de Aemet, el de mayor intensidad desde que hay estadísticas en la capital, una descarga de 87,4 litros por metro cuadrado en una hora. Este volumen de agua y granizo superó la marca de todas las marcas, la que hizo que Málaga se inundara en 1989. Desde que se recogen los datos de manera tan exacta, hace 36 años, nunca ha precipitado con tanta virulencia en la ciudad. En la provincia sí hay cifras peores, y curiosamente todas ellas se han producido... en el siglo XXI (2007, 2012 y 2016). A principios de diciembre tuvimos graves inundaciones en la Costa, y es llamativa la frecuencia con que estos acontecimientos se repiten en fechas recientes. El incremento de las precipitaciones extremas es una de las principales consecuencias que los investigadores del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de Naciones Unidas citan en sus predicciones desde hace años. Pero vamos, que nosotros a lo nuestro.

Cada hito excepcional se ve rápidamente superado por otro, tanto cuando se habla de lluvia como de temperatura. El Centro Meteorológico de Aemet pone de relieve que el año 2016 fue el tercero más caluroso en Málaga, con 19,6 grados de media. No hay que irse muy lejos para encontrar los dos superiores: 2014, con 19,9; y 2015, con 19,8. El estudio de proyecciones climáticas de la Agencia prevé que la temperatura media podría aumentar hasta cuatro grados para el año 2100. Igual sus nietos lo verán, si no se los lleva antes una riada.

Peor que perder la cuenta de tantos récords tristes es tomar conciencia de que realmente nadie, ni a nivel ciudadano ni político, se lo toma realmente en serio, como en una versión posmoderna del cuento del lobo en bucle permanente. Al fin y al cabo sale bastante más barato ir poniendo parches que intentar cambiar la forma de vida de una sociedad que tiene los días contados.

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