PATIO DE BUTACAS

CONTAGIOSO

Debería ser la norma, pero es la excepción. ¿Cuántas veces contratamos ilusionados un servicio o vamos a ver una representación y nos encontramos con una respuesta correcta? No podemos protestar, porque nos han dado lo (mínimo) esperado. Algo así como sexo sin amor. Por eso, lo de Arturo Díez Boscovich y la Orquesta Filarmónica de Málaga del pasado domingo en el Teatro Cervantes fue tan excepcional. Nos invitaban a un viaje musical por las sagas de Indiana Jones y Harry Potter a través de las partituras del gran John Williams, pero fue mucho más. Un emocionante viaje por el cine de aventuras sin necesidad de proyecciones. Solo con unas poderosas imágenes sonoras que tuvieron como protagonistas a unos músicos que transmitieron pasión. Comandados por ese contagioso director que vivía cada nota y que además rompía cualquier protocolo orquestal al agarrar el micrófono y recordarnos la escena o el personaje que iba a sonar.

Un teatro hasta el atril disfrutó a rabiar con el virus cinéfilo y la puesta en escena de Díez Boscovich, que nos enseñó como el maestro John Williams ha adaptado a la pantalla los cánones operísticos. Y nos demostró que las bandas sonoras han dejado de ser una disciplina menor para reivindicarse como una de las expresiones contemporáneas más brillantes de lo que tradicionalmente consideramos música clásica. Todavía más si esa partitura tiene la firma del creador de los fotogramas sonoros de Indiana Jones y Harry Potter -...y de 'La guerra de las galaxias', 'Tiburón', 'ET', 'Superman'- y se interpretan con la vehemencia y el delirio que los maestros de la OFM y el director pusieron en el escenario.

Algo de fanfarria también debería sonar ante la osadía de los miembros del Colectivo Croma y del Ateneo de Málaga de crear un cineclub en los tiempos -modernos, que diría Chaplin- que corren. Estos enfermos de película lanzaron su infecciosa idea hace unas semanas y le han salido 106 febriles socios que quieren reunirse en una sala para disfrutar y hablar de cine. El pasado sábado inauguraron sus sesiones con un invitado y cinéfilo empedernido, Juan Tejero, que nos habló de una enfermedad sin cura: 'Vertigo', del doctor Alfred Hitchcock. ¡Cuidado! El buen cine y la gente contagiosa tienen mucho peligro.

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