A BOCAJARRO

Antes de 2021

Ningún contrato malaguista iba más allá de 2020. Desde esta semana el de Juanpi se ha extendido a 2021, en un acto que mereció las primera palabras improvisadas del jeque en público. Hace unos meses escribía desde aquí sobre su valor crucial para el equipo. Su irrupción en la segunda parte del último curso y su nivel en la pretemporada y el comienzo de la campaña invitaban a pensar en un equipo liderado por un jugador barbilampiño de 22 años (ya 23) portador del '10', pero no ha sido así. La expectativa se ha desinflado como un suflé. Y el Málaga. De un proyecto deportivo con miras europeas a otro más de resignación.

Juanpi no ha podido aún con la responsabilidad. Triunfar en el fútbol no sólo tiene que ver con el talento, sino con otros intangibles como la madurez, la personalidad, el sacrificio y la profesionalidad. No es un periodo fácil el que atraviesa con su juventud, poder adquisitivo y un entorno de admiración, elementos de una coctelera que ha truncado tantas carreras. En su afán por demostrar más de lo necesario en cada momento ha abusado en ocasiones del individualismo, lo que no ha tolerado la grada de La Rosaleda. Boyko al margen, los mayores pitos han sido para él. No voy a ser desde aquí quien considere si justa o injustamente, pero si el Málaga tiene un jugador diferente, creativo, con talento para el último pase, ese es Juanpi. Quizás por ello se le exija más, aunque por la misma razón el cariño del respetable debería ser especial hacia él. El venezolano no jugó en Villarreal el domingo. No es indiscutible. Ni para Juande Ramos ni para Romero. Aún se lo debe ganar. Ojalá que sea antes de 2021.

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