PATIO DE BUTACAS

RARO, RARO

Qué premios más raros. Ningún colectivo la ha montado ni la política ha sido protagonista de los Goya. Y eso que unas horas antes de la gala, las redes sociales vivían una tarde para la ira con el grito preventivo #BoicotAlosGoya. Pero apareció el doblemente arrepentido Dani Rovira como un monstruo que venía a vernos para acabar con todas las incertidumbres y comenzar la entrega de premios con el mejor antídoto: humor y autoparodia. Lo que vino después fue lo de (casi) siempre. Discursos largos que eran difíciles de tragar sin agua, algún momento emocionante, el inevitable número musical y gags con fortuna variable. Y también las reivindicaciones de nuestra industria con pies de barro y la petición de la propia Academia de un pacto de los partidos por el cine. Que Dios me perdone, pero en un país en el que nuestros representantes no son capaces de acordar cuestiones protagonistas como la Educación, es difícil pensar que miren por la misma pantalla para defender el cine.

Por lo pronto es noticia la ausencia de histrionismo. Tanto por los que criticaron como por los criticados. Y eso permitió brillar al cine. Incluso todavía se cuestiona que la triunfadora fuera el vibrante debut de Raúl Arévalo, 'Tarde para la ira', con sus cuatro Goya cuando el taquillero Bayona se llevaba nueve con 'Un monstruo viene a verme'. Pero el primerizo arrambló con lo más cotizado -mejor película, guión y realizador novel- y el segundo se llevó sólo un galardón de peso: director. Se lo merece, pero no hay que olvidar que Arévalo no competía en esa categoría.

Los nuestros tuvieron este año más personajes que suerte. Antonio de la Torre y la revelación Belén Cuesta no lo ganaron, pero son dos nombres indispensables en nuestro cine. La cortometrajista Valle Comba se llevó con la nominación una atención que nunca imaginó. Y el que no competía pero se la jugaba era ese hombre de las mil caras que presentó la gala, Dani Rovira, que con dos tacones pareció haber aprendido de los errores. Logró algo raro. Que lo más polémico haya llegado tras la gala con eso que Martes y Trece ya anticipó como 'El robobo de la jojoya'. Buena señal. Menos para la joyería que prestó las alhajas, claro.

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