Diario Sur

PATIO DE BUTACAS

RAJOY EN LOS GOYA

Lo del despacho oval es un mal trago. Plantarse allí y tener que afearle al recién estrenado líder del mundo libre que haya eliminado el español de la web de la Casa Blanca o la nueva gran muralla con México no es un buen comienzo. Menos mal que Rajoy ha encontrado en la agenda un punto estratégico en el que coincide plenamente con Donald Trump: el cine. Perdón, acabar con el cine. La conocida beligerancia de presidente millonario hacia la crítica Hollywood ha vivido un último episodio con las palabras de Meryl Streep en los Globos de Oro. Y Trump, en un ejercicio de libertad de expresión -propia, no la ajena- le espetó que estaba sobrevalorada como actriz. Lo dijo sin que se le moviera un pelo de su tupé. 'Mamma Mia', se ve que no ha visto 'Kramer contra Kramer', 'La decisión de Sophie'...

Mariano Rajoy, por fortuna, es más sutil. Ahora que vienen los Goya, le preguntan por la última película que ha visto y contesta: pasapalabra. También sin despeinarse. Se podría pensar que el presidente está muy ocupado para entretenimientos. Pero a renglón seguido reconoce que lee novelas. Tiempo libre no le falta. Más bien ganas. Y mira que este año lo tenía fácil. Hasta han hecho un 'thriller' político, 'El hombre de las mil caras', con la firma de uno de nuestros mejores cineastas, Alberto Rodríguez. Seguro que, como Don Mariano prefiere la lectura, habrá pedido los informes del CNI para saber lo que realmente pasó con Luis Roldán y Francisco Paesa. Pero a cambio se ha perdido las risas de ver en pantalla al ex director de la Guardia Civil y al escurridizo espía dejando en evidencia a varios ministros socialistas.

Actores, directores y productores han criticado el ninguneo de Rajoy al cine y con razón. Incluso le han ofrecido los DVD de las candidatas para que las vea en casa y con unas palomitas. Que se sepa, no ha contestado. Ninguneo al cuadrado. Con lo fácil que sería que el presidente apareciera el sábado en la alfombra roja de los Goya. Y aceptará con una sonrisa el previsible tirito del presentador Dani Rovira. El mensaje (de paz) sería tremendo. Tanto para los del cine como para sus propias filas. Aunque le dejaría sin un tema de conversación con el amigo americano.

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